México y España atraviesan una etapa de renovada intensidad en sus relaciones bilaterales. El encuentro mantenido el pasado mes de junio entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el rey Felipe VI en Palacio Nacional confirmó la voluntad de ambos países de profundizar unos vínculos sustentados en una estrecha relación histórica, cultural y humana.
En este contexto, Madrid se ha consolidado durante el último año como uno de los principales escenarios de la proyección internacional de México. La actividad de la Embajada, encabezada por el embajador Quirino Ordaz Coppel, ha ido mucho más allá de la agenda estrictamente diplomática para articular una presencia que combina intereses políticos, económicos, turísticos y culturales.
Uno de los momentos más destacados fue la participación de México como País Invitado en FITUR 2026, que convirtió Madrid en un gran escaparate de la diversidad mexicana. El país presentó el mayor pabellón de su historia en la feria, con 1.800 metros cuadrados y la participación de los 32 estados, dentro de una delegación de más de 800 representantes entre autoridades, empresarios y profesionales. La Embajada desempeñó un papel de acompañamiento y facilitación de encuentros con autoridades y delegaciones estatales, contribuyendo a conectar la promoción turística con nuevas oportunidades de negocio e inversión.
La apuesta no se limitó a IFEMA. La estrategia diseñada alrededor de FITUR buscó trasladar la presencia mexicana a distintos espacios de Madrid mediante actividades culturales, gastronómicas y de promoción turística. El objetivo era proyectar una imagen de México que trascendiera la tradicional asociación con el turismo de sol y playa y mostrara también su patrimonio, gastronomía, artesanía, destinos emergentes y capacidad para atraer inversión.
La cultura como instrumento de diplomacia pública
La dimensión cultural constituye otra de las constantes de la actividad mexicana en España. El Instituto Cultural de México, que ejerce además las funciones de agregaduría cultural de la Embajada, mantiene una programación estable de exposiciones, conferencias y encuentros que permite proyectar en Madrid la creación artística e intelectual mexicana y extender esa presencia a otras comunidades autónomas.
La programación de 2026 ha incluido, entre otras iniciativas, una exposición dedicada a la figura de José Alfredo Jiménez, organizada en el marco de FITUR, y distintas actividades vinculadas a la literatura y el pensamiento mexicano. Entre ellas destaca la conferencia dedicada a Rosario Castellanos, que abordó la obra de la escritora mexicana desde una perspectiva contemporánea.
La agenda cultural mantiene además una clara vocación de actualidad. Esta misma semana, el Instituto Cultural de México en España ha inaugurado las exposiciones “Prácticas de re-existencia” y “Llegar con las olas”, ambas abiertas desde el 9 de septiembre hasta el 16 de octubre. La primera reúne a artistas vinculados a la diáspora mexicana en España y aborda cuestiones como identidad, memoria, territorio, migración y pertenencia.
Una relación que también se construye desde la comunidad
La presencia mexicana en España tiene, asimismo, una dimensión consular y comunitaria. La Embajada atiende una amplia circunscripción que incluye Madrid y buena parte del territorio español, mientras que el Consulado de México en Barcelona cubre Aragón, Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana.
La atención a los ciudadanos mexicanos fuera de Madrid forma parte de esta estrategia. Las acciones consulares desarrolladas en Canarias han permitido acercar servicios de documentación y protección a una comunidad estimada entonces entre 1.500 y 2.000 personas, al tiempo que se reforzaba el vínculo con asociaciones y proyectos culturales locales.
Esta dimensión comunitaria adquiere también una especial visibilidad cada septiembre. El pasado año, la celebración del 215 aniversario de la Independencia reunió a cientos de personas en la Plaza de Chamberí, consolidando esta celebración como uno de los grandes encuentros de la comunidad mexicana en Madrid y como una cita relevante dentro del calendario diplomático de la capital.
El balance del último año muestra así una diplomacia mexicana en España que combina representación, interlocución política y promoción de intereses con una creciente apuesta por la diplomacia pública. Economía, turismo, cultura y comunidad forman parte de una misma estrategia de proyección.
En vísperas de una nueva celebración nacional mexicana en Madrid, la relación entre ambos países ofrece precisamente esa imagen: una relación que ya no se explica únicamente desde los despachos gubernamentales, sino también desde las empresas, los intercambios culturales, el turismo, las inversiones y los vínculos humanos que conectan a ambos lados del Atlántico.
