Sánchez defiende la cooperación con Marruecos y sitúa la desinformación entre los factores de la crisis de Ceuta

Pedro Sánchez hablando sobre la crisis migratoria en Ceuta

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aborda la crisis migratoria en Ceuta.

González Barcos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este lunes la gestión del Ejecutivo ante la crisis migratoria de Ceuta y ha desvinculado expresamente a Marruecos de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio. En una entrevista concedida a la Cadena SER, Sánchez aseguró que no existe ninguna información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni de los servicios de inteligencia que permita sostener la participación de las autoridades marroquíes en los acontecimientos y subrayó que la cooperación con Rabat está siendo «francamente positiva».

La afirmación supone uno de los principales mensajes de la entrevista, en un momento en el que la actuación marroquí durante la crisis constituye uno de los principales focos de debate político en España. «No hay ninguna información por parte de ningún centro de Inteligencia que alumbre duda sobre la participación de las autoridades marroquíes», sostuvo Sánchez, que, no obstante, reconoció que la relación bilateral «tiene muchas aristas». El presidente insistió en que la cooperación de Marruecos resulta indispensable para contener la crisis: «Si no hay cooperación Marruecos, esta crisis no se soluciona, se agravaría».

El CNI sí informó, pero no anticipó la magnitud

Sánchez trató asimismo de zanjar la controversia abierta en torno a la existencia de avisos previos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El presidente defendió que el servicio de inteligencia remitió informes de situación, pero negó que alguno de ellos hubiera advertido de la dimensión que adquiriría la entrada masiva de migrantes.

«El CNI compartió informes de situación pero no hubo información que advirtiera de la gravedad de la crisis», afirmó. Ante las aparentes discrepancias entre los ministros del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y Defensa, Margarita Robles, sobre la existencia y contenido de esos informes, Sánchez sostuvo que «a veces da la sensación de que hay contradicciones y no las hay». Según su versión, nadie había negado la existencia de informes de seguimiento; lo que no se produjo fue una previsión de una «avalancha de semejantes características».

El jefe del Ejecutivo evitó, por tanto, atribuir la crisis a un fallo de los servicios de inteligencia y mantuvo que el Gobierno debe actuar sobre información contrastada. «Desgraciadamente no tenemos un conocimiento completo de lo que ocurrió y seguimos investigando, pero el Gobierno tiene que trabajar sobre certezas», señaló.

Sánchez apunta a redes vinculadas a Rusia e Israel

El presidente introdujo además un elemento de marcado carácter internacional al referirse a la desinformación que, a su juicio, contribuyó a alimentar la crisis. Sánchez vinculó la propagación de bulos en redes sociales con redes asociadas a Rusia e Israel y con una «internacional ultraderechista», a las que acusó de explotar la cuestión migratoria para atacar a España y, más ampliamente, a Europa.

Según explicó, la crisis se vio favorecida por la tergiversación de la sentencia del Tribunal Supremo que impedía las devoluciones en caliente de personas que accediesen a territorio español a nado. Esa información, sostuvo, habría sido aprovechada por organizaciones criminales para generar expectativas entre potenciales migrantes.

El presidente fue, no obstante, prudente al señalar que todavía no existe una reconstrucción completa de lo ocurrido y que la investigación continúa. Su señalamiento de Rusia e Israel ha provocado ya una respuesta del Gobierno israelí. El ministro de Exteriores, Gideon Sa’ar, acusó a Sánchez de «mentir descaradamente» por atribuir a Israel la difusión de información engañosa sobre los acontecimientos de Ceuta.

70.000 entradas y 5.000 personas aún en Ceuta

Sánchez situó en torno a 70.000 las personas que entraron irregularmente en Ceuta durante la crisis y aseguró que nueve de cada diez ya han abandonado la ciudad. Según los datos ofrecidos por el presidente, permanecen actualmente unas 5.000 personas, entre ellas alrededor de 1.200 menores. Desde el 10 de agosto, añadió, 3.222 personas han retornado voluntariamente a Marruecos.

El Gobierno, según Sánchez, ha multiplicado entretanto la capacidad de acogida en la ciudad: de las 500 plazas inicialmente disponibles se ha pasado a 3.300 y el Ejecutivo prevé alcanzar las 6.000. El presidente defendió que el grueso de las personas que llegaron a Ceuta lo hizo por razones económicas y no humanitarias, y rechazó los discursos que presentan como incompatibles la defensa de las fronteras y el respeto a los derechos humanos.

Sánchez también apeló a la solidaridad de los demás Estados miembros de la UE para afrontar la presión migratoria. Recordó que España acogió a migrantes llegados a Lampedusa y reclamó reciprocidad europea ante situaciones similares en Ceuta y Canarias: «Europa debe ser solidaria en Lampedusa, en Groenlandia y en Ceuta o en Canarias».

Una visita del Rey a Ceuta «se hará»

En un gesto con evidente carga institucional, Sánchez anunció que el rey Felipe VI visitará Ceuta «cuando se den las condiciones». El presidente reivindicó que la visita está justificada y recordó que Felipe VI, tras doce años de reinado, todavía no ha viajado a Ceuta ni a Melilla. «Hay argumentos suficientes para que el jefe del Estado visite Ceuta por fin», afirmó, antes de sentenciar: «Esa visita se hará».

Sánchez contrapuso esta ausencia con su propia presencia en las ciudades autónomas y aseguró que ha sido el presidente del Gobierno que más veces ha acudido a Ceuta y Melilla. La cuestión adquiere especial relevancia en un contexto de elevada sensibilidad sobre la soberanía española de ambos territorios y sobre la relación con Marruecos.

El presidente también reivindicó el «comportamiento cívico extraordinario» de los ceutíes durante la crisis y apeló a preservar la unidad y la lealtad institucional. «Cualquier cosa que salga de la unidad y de la lealtad institucional no va a traer cosas buenas para Ceuta», advirtió.

El Gobierno busca cerrar filas con Ceuta

Sánchez aprovechó la entrevista para defender que el actual Ejecutivo es «el Gobierno que más ha hecho por Ceuta y por Melilla» y anunció que se reforzarán las medidas destinadas a sostener la ciudad después de la crisis. El mensaje del presidente combina así tres elementos: defensa de la cooperación con Marruecos como condición necesaria para estabilizar la frontera, rechazo de cualquier acusación no sustentada en información oficial sobre una implicación marroquí y reivindicación de una respuesta europea ante la presión migratoria.

La comparecencia se produce apenas unos días antes de que Sánchez comparezca en el Congreso para dar cuenta de la gestión de la crisis de Ceuta. El presidente llega a ese debate parlamentario con una posición definida: no existen evidencias que permitan atribuir a Rabat la organización o facilitación de la entrada masiva; los servicios de inteligencia realizaron seguimiento de la situación, pero no anticiparon su magnitud; y la desinformación en redes sociales desempeñó un papel relevante en la génesis y propagación de la crisis.

En el trasfondo se encuentra, además, la voluntad del Ejecutivo de preservar el marco de cooperación con Marruecos, una relación estratégica para España por su importancia en materia migratoria, de seguridad y de control fronterizo. La entrevista de Sánchez deja así una conclusión nítida de cara al debate político de septiembre: el Gobierno no contempla un deterioro de la relación con Rabat como respuesta a la crisis de Ceuta y, por el contrario, presenta la cooperación marroquí como una de las condiciones imprescindibles para recuperar la normalidad en la ciudad autónoma.

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