El Gobierno español ha respondido con firmeza a las nuevas declaraciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, sobre Ceuta y Melilla y ha trasladado oficialmente a Rabat que no acepta ningún cuestionamiento de la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas. «Ceuta y Melilla son dos ciudades españolas, frontera de España y de la UE. Forman parte de la integridad territorial y de la soberanía de España reconocida internacionalmente y son igualmente parte integrante del territorio de la UE. Rechazamos y rechazaremos tajantemente cualquier planteamiento distinto respecto a Ceuta y Melilla», señalaron fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores. Las mismas fuentes precisaron que «esta posición se ha trasladado claramente hoy por los canales diplomáticos», después de que Ouahbi volviera a reivindicar públicamente las dos ciudades como parte de lo que calificó como un «derecho histórico y geográfico» de Marruecos. La reacción española pretende cerrar cualquier posibilidad de que la soberanía de Ceuta y Melilla pueda convertirse en objeto de una negociación bilateral y subraya además, en un momento especialmente delicado de las relaciones entre Madrid y Rabat, su condición de territorio de la Unión Europea.
Marruecos propone abrir un diálogo sobre el futuro de las dos ciudades
Las declaraciones que han provocado la reacción de Exteriores fueron realizadas por Ouahbi en una entrevista con el canal público marroquí 2M, en la que defendió abiertamente que la situación de Ceuta y Melilla debe formar parte del diálogo entre España y Marruecos. «La cuestión de Ceuta y Melilla seguirá siendo un tema de diálogo entre nosotros y España, y mantendremos nuestro derecho histórico y nuestro derecho geográfico», afirmó el ministro. Ouahbi fue más allá al plantear la creación de mecanismos específicos para abordar la cuestión, incluida una eventual «comisión de diálogo», porque, según sostuvo, se trata de «un tema sobre el que no se puede guardar silencio». El titular marroquí de Justicia reclamó asimismo encontrar «una solución definitiva a la situación actual» que permita que ambas ciudades «vuelvan al seno de la patria». El planteamiento recupera una histórica reivindicación de Rabat que se remonta a la independencia de Marruecos en 1956 y que nunca ha sido aceptada por España. El rey Hasán II llegó a proponer en su momento la creación de una «célula de reflexión» hispano-marroquí para estudiar el futuro de Ceuta y Melilla, una iniciativa a la que Madrid no dio curso. La posición tradicional española ha sido precisamente la contraria: la soberanía sobre ambas ciudades no constituye una cuestión pendiente de descolonización ni un asunto susceptible de negociación con Marruecos.
Las declaraciones llegan tras la reciente crisis migratoria de Ceuta
La intervención de Ouahbi adquiere una relevancia política adicional por producirse pocas semanas después de la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio, que volvió a situar la frontera hispano-marroquí en el centro de la agenda bilateral. Aunque la entrevista estaba vinculada inicialmente a la entrada en vigor de la nueva ley marroquí de la abogacía, el ministro abordó extensamente las relaciones con España y conectó la cuestión de Ceuta con los últimos acontecimientos migratorios. Ouahbi reiteró en este contexto su petición de que España entregue a Marruecos a todos los menores marroquíes no acompañados que entraron en Ceuta durante los días 30 y 31 de julio, cuando la presión migratoria alcanzó su punto máximo. El ministro aseguró que Rabat está dispuesto a recibirlos una vez verificadas sus identidades. La combinación en una misma intervención de la crisis migratoria, la situación de los menores y la reivindicación territorial sobre Ceuta y Melilla introduce un nuevo elemento de tensión en una relación que Madrid y Rabat habían intentado estabilizar durante los últimos años mediante una cooperación reforzada en ámbitos como migración, seguridad, comercio y lucha contra las redes de tráfico de personas.
Madrid marca una línea roja y reivindica también la dimensión europea
La respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores resulta especialmente significativa por la contundencia de sus términos y por incorporar expresamente la dimensión europea de Ceuta y Melilla. Madrid no se limita a recordar que ambas forman parte de la integridad territorial española, sino que recalca que son «parte integrante del territorio de la UE», vinculando cualquier cuestionamiento de su estatus no solo con la soberanía de España sino también con las fronteras exteriores de la Unión Europea. El mensaje trasladado a Rabat por canales diplomáticos establece así una clara línea roja ante cualquier intento de institucionalizar una negociación sobre su futuro. Las declaraciones de Ouahbi abren, en cualquier caso, un nuevo frente político en las relaciones entre ambos países en un momento particularmente sensible tras la crisis migratoria de julio. El Gobierno español ha optado por responder inmediatamente para evitar que la propuesta marroquí de crear una comisión bilateral pueda interpretarse como una cuestión susceptible de discusión. La posición transmitida este viernes por Exteriores no deja margen para esa posibilidad: para España, Ceuta y Melilla son ciudades españolas, territorio de la Unión Europea y su soberanía no forma parte de la agenda negociadora con Marruecos.


