El Institut français de Madrid acoge, desde el 20 de mayo hasta el 10 de julio, la exposición «Fuerte Fuerte» de Isabel Muñoz, una muestra inmersiva que reúne algunas de las series más emblemáticas de la artista y que explora el cuerpo, el rito y la memoria a través de distintas culturas. La exposición, que puede visitarse en la Galerie du 10 del Institut français de Madrid (Calle del Marqués de la Ensenada, 10, 28004 Madrid) hasta el 10 de julio 2026) coincide con el 40 aniversario de la primera exposición de Isabel Muñoz en el Institut français de Madrid, en 1986.
40 años de un lenguaje fotográfico singular
Durante el recorrido de la exposición organizado por el Institut français con motivo de la inauguración, la comisaria Anne Morin destacó el carácter retrospectivo y conceptual de la muestra. Lejos de un recorrido cronológico convencional, «Fuerte Fuerte» propone un diálogo entre las grandes series de Isabel Muñoz, que documentan más de cuatro décadas de viajes y encuentros a través del mundo Japón, Cuba, El Salvador, el Congo, Etiopía, entre otros – para revelar la coherencia profunda de su lenguaje fotográfico. «Si viéramos imágenes de Isabel Muñoz sin saber que son suyas, las reconoceríamos perfectamente», afirmó la comisaria, subrayando la existencia de un hilo conductor que atraviesa cuatro décadas de obra.
Explicó que tuvo acceso al archivo personal de la artista, lo que permitió incorporar a la exposición imágenes inéditas, nunca antes mostradas al público. Estas piezas, calificadas como el «laboratorio privado e íntimo» de Isabel Muñoz, ofrecen un segundo nivel de lectura dentro de la muestra: la imagen antes de la imagen, el instante previo que revela la mirada de la fotógrafa en toda su profundidad.
«Mi primera exposición fue aquí, en estas mismas paredes»
Isabel Muñoz recordó cómo en 1986 subió las escaleras del Institut français de Madrid para presentar sus primeros platinos en lo que entonces era la antigua enfermería del edificio, con sus azulejos de 20×20 propios de un hospital. «Podéis imaginar la ilusión», dijo la artista.
Muñoz relató cómo Francia fue determinante en el reconocimiento internacional de su obra. Fue Chantal Grande, coleccionista y galerista francesa afincada en Tarragona, quien la animó a presentarse al Mois de la Photo de París en una época en que aún era posible llamar a una puerta con una carpeta y enseñar el trabajo directamente. Fue allí donde un editor vio sus platinos y declaró: «Este trabajo hay que estudiarlo.» Pese a que una galería parisina rechazó en el último momento exponer a una desconocida, Isabel Muñoz encontró un espacio en una tienda de decoración donde el crítico Patrick Roger le otorgó tres estrellas, distinción excepcional para un fotógrafo vivo, lo que catapultó su carrera internacional.
La artista rindió un emotivo homenaje a Christian Caujolle, periodista, comisario de exposiciones e historiador de la fotografía, ex-director de las Rencontres d’Arles y ex-responsable de fotografía de Libération, figura esencial en la defensa de la fotografía española en el mundo – junto a nombres como Alberto, Chema, Virgilio o Ricardo Terré, entre muchos otros – y que nos dejó en octubre de 2025. El título de la exposición, «Fuerte Fuerte», es precisamente un tributo a él: era su forma habitual de despedirse. Muñoz aprovechó también para celebrar los 40 años de su primer gran reconocimiento en prensa, de la mano de Alfonso Armada en El País.
Un nuevo proyecto: Felipe II y la Biblioteca de El Escorial
Durante el encuentro, Isabel Muñoz avanzó su próximo proyecto artístico, centrado en Felipe II y la Biblioteca de El Escorial, que se presentará en el marco de PHotoESPAÑA bajo el título ‘Las piedras del cielo’. Describió un trabajo de investigación apasionado que la ha llevado a descubrir una figura histórica compleja, rodeada de personajes como Arias Montano, el padre Sigüenza o Juan de Herrera, y una corte intelectual que protegía el saber árabe y hebreo a espaldas de la Inquisición.
La exposición resultante (prevista para el año del quinto centenario del nacimiento de Felipe II) se articulará en torno a cuatro plantas temáticas, con imágenes impresas sobre mortero, vitrinas con manuscritos originales y objetos únicos que buscan transmitir la emoción del descubrimiento. «Soy una contadora de historias. Cuento la historia que me ha fascinado», explicó Muñoz.

