Comencemos por una pregunta básica: ¿Está preparada España para cumplir sus compromisos de descarbonización 2026? Respuesta: bueno, sí, pero, según y cómo. A decir verdad, no sabemos ni la dimensión ni cuándo llegará. En fin, a saber. Por ahora no hemos dejado claro en qué consiste. Además, ¿y si no todos quisiésemos separarnos de la carbonización? Otra incógnita: ¿De darse avances estimables se consolidarán de cara a 2030?
Lo que se desea puede ser o no, depende de credulidades y actuaciones. Por ahora, tanto los individuos como los colectivos tardamos en definir nuestras prioridades en este asunto; más bien en reorientarlas a medida que pasan los años. Y claro, no hay carrera más complicada que aquella que no tiene clara la meta, o cerca. Me pregunto si para manifestarnos un poco en esta dimensión no hemos de acudir a proyectos ya elaborados. ¿Acaso sería una estrategia válida para llegar a la gente que permanece al margen de esta cuestión? Si así obramos, conoceremos cuando pase el tiempo en qué medida se han cumplido o no los deseos formulados. Cuánto se ha hecho o queda por hacer.
Parece que la ciudadanía da la impresión de no estar muy convencida de estos menesteres. Por tanto, de ello se deben ocupar las administraciones o ciertas entidades con un interés especial. Este es el caso que vamos a comentar. Porque pocas personas inteligentes dudan de que hay que acercar a la ciudadanía el concepto, que es más que nada un estilo de vida. Además, hay que comunicarlo con sencillez, buscando siempre la colaboración asumida.
En este hipotético empeño colectivo, vamos a emplear como referencia el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023–2030 (PNIEC). Digamos que es básicamente un instrumento de orientación, saber cuál podría ser la mejor dirección. Contiene tres ámbitos básicos para la descarbonización: menos emisiones, uso de más energía limpia y aumento de la eficiencia energética. Vamos a seguir el itinerario de búsqueda marcada por la perspectiva de Comunidad por el clima.
Es bien cierto que los deseos y las realidades no siempre coinciden; por eso, si se consideran vitales hay que perseguirlas con insistencia, durante más tiempo. Como bien dicen en la web de Comunidad por el clima: “Reducir emisiones ya no es una opción: es una carrera contra el tiempo”. Los objetivos que marcaba el PNIEC eran ambiciosos, pero a la vez necesarios, más bien imprescindibles. Todavía se ve en la lejanía aquello que postulaba el Acuerdo de París. Por eso vamos a mirarlo en sus cumplimientos:
ü El objetivo de reducir emisiones un 32% para 2030 puede no ser suficiente para limitar el calentamiento global a niveles seguros
ü España estaría incumpliendo algunos requisitos mínimos de eficiencia energética establecidos por la Unión Europea
ü Las proyecciones actuales del plan muestran que no se alcanzarán los compromisos de sumideros forestales (captura de CO₂ por bosques y suelos), cayendo por debajo de lo prometido
ü Persisten medidas que siguen apoyando hoy el uso de combustibles fósiles sin una hoja de ruta clara para eliminarlas gradualmente. Además, las subvenciones indiscriminadas en el incrementado precio tras la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz es una estrategia equivocada, pues sigue primando el consumo
Dirijamos, a modo de resumen, una mirada rápida a la infografía que contiene la entrada de Comunidad por el Clima. Separa por ámbitos lo inicialmente marcado en el PNIEC y lo conseguido hasta el momento:
| Lo proyectado | Lo conseguido (VT) | |
| Variación de las emisiones de GEI con respecto a 1990 | -32 % | -22 % |
| Porcentaje de renovables sobre uso total de energía | 48 % | 35 % |
| Porcentaje de renovables en el sector eléctrico | 81 % | 71 % |
| Consumo final energía sin usos no energéticos (Mtep) | 71,7 | 80,3 |
| Consumo eléctrico sobre consumo final energía | 35 % | 25 % |
| Porcentaje importaciones netas sobre energía bruta | 50 % | 63 % |
VT. El valor tendencial a 2030 se calcula asumiendo que la diferencia (porcentual) en la tasa de variación media anual observada en el periodo 2014-2019 y la establecida en el PNIEC se mantiene para el periodo 2025-2030.
Todo lo anterior se podría resumir en la web de Comunidad por el clima. En el proceso de descarbonizar España (reducir las emisiones) hay un objetivo claro: menos emisiones, más futuro. Aminorar las emisiones ya no es una opción, es una carrera contra el tiempo y se duda si España está preparada para ganarla. ¡Ojalá sí!
En resumen: España ha incorporado más medidas que antes, con un plan que incluye 110 acciones frente a las 78 del ciclo anterior. Es más, el PNIEC también contempla aspectos sociales como la transición justa para las personas y zonas más vulnerables, y reconoce la importancia de la perspectiva de género.
Hay que seguir, y avanzar con seguridad pero más rápido.
Carmelo Marcén Albero
Investigador ecosocial y analista de la Fundación Alternativas
Maestro y Doctor en Geografía. Ha sido profesor de Educación Primaria, Secundaria y Formación del Profesorado. Autor de artículos e investigaciones sobre medioambiente y educación recogidos en revistas especializadas como Cuadernos de Pedagogía, Investigación en la Escuela o Aula de Innovación educativa.
Premio Nacional “Educación y Sociedad” 1992 y 1993 por sus propuestas didácticas en torno al río y el paisaje vividos. Ha publicado varios libros sobre estas temáticas. Investigador colaborador del Dpto. de Geografía de la Universidad de Zaragoza y de la Fundación Alternativas de Madrid. Es miembro del Consejo de Ecodes (Fundación Ecología y Desarrollo).

