Fracturas en la política exterior europea: Gaza divide y Hungría desafía la unidad sobre Ucrania

Consejo informal de ministros de Exteriores celebrado en Copenhague

La reunión informal de ministros de Exteriores de la UE en Copenhague, bajo el formato Gymnich, cerró con una rueda de prensa que reflejó con claridad las grietas en la acción exterior europea: el veto de Hungría al comunicado de apoyo a Ucrania y la falta de consenso sobre Gaza ponen en cuestión la cohesión diplomática de los Veintisiete.

La Alta Representante, Kaja Kallas, fue explícita al señalar que la UE no logra una posición común respecto a Gaza. Pese a la presión humanitaria y la demanda de varios Estados miembros de actuar, la fragmentación interna bloquea incluso sanciones “moderadas”, como subrayó la propia Kallas. La incapacidad de proyectar unidad en el vecindario inmediato erosiona la credibilidad internacional del bloque.

El desmarque de Hungría en el capítulo ucraniano abre un precedente inquietante. Tras más de dos años de agresión rusa, Budapest rompió la unanimidad que había sido el pilar de la estrategia europea hacia Kiev. La negativa a firmar la declaración conjunta se interpretó como una señal de que el consenso sobre Ucrania podría resquebrajarse en adelante, debilitando la capacidad de presión de la Unión frente al Kremlin.

El encuentro de Copenhague puso así de manifiesto la tensión entre la necesidad de respuestas comunes y el peso de agendas nacionales que condicionan la acción exterior. La diplomacia europea encara el otoño con dos frentes abiertos —Ucrania y Oriente Medio— y la dificultad añadida de sostener la cohesión entre los Veintisiete.

El anfitrión, Lars Løkke Rasmussen, insistió en que el formato Gymnich permitió un debate estratégico abierto, pero reconoció que las diferencias actuales “plantean desafíos serios” para la credibilidad internacional de la Unión en el escenario global.

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