El IEMed fue fundado en 1989 y es una entidad de carácter consorciado./ Foto: IEMed
The Diplomat. 07/08/2018
La crisis política en Cataluña tiene víctimas colaterales en organismos e instituciones públicas en las que participan el Ministerio de Asuntos Exteriores y la Generalitat catalana. Una de ellas es el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed), dirigido desde hace un año de forma interina por un gerente desde que el diplomático Senén Florensa dejó la dirección tras ser nombrado cónsul español en Roma (Italia).
La situación en el IEMED fue abordada en la reunión de finales de julio entre el ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, y el conseller catalán de Acción Exterior, Ernest Maragall, y ambos se comprometieron a intentar buscar un relevo de Florensa tras el verano.
El IEMed fue fundado en 1989 y es una entidad de carácter consorciado en la que participan el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Generalitat catalana y el Ayuntamiento de Barcelona siguiendo el modelo de la Red de Casas. Incorpora a la sociedad civil por medio de su Alto Patronato y su Consejo Asesor formado por universidades, empresas, entidades y personalidades mediterráneas de reconocido prestigio.
Florensa presidía el IEMed, cuya sede está en Barcelona, desde 2013, aunque ya en otro período anterior (2006-2011) tuvo un cargo en dicha institución como director general. Su nuevo destino profesional en la capital italiana se supo en abril de 2017 y desde entonces las tres entidades que co-dirigen el IEMed no se han reunido formalmente para buscarle un sustituto, pese a que Exteriores mostró su deseo de hacerlo y barajó algunos candidatos para sucederle, indicaron fuentes diplomáticas a The Diplomat.
Ante la falta de decisiones, las tres partes implicadas en el IEMED decidieron el año pasado mantener a Florensa al frente de la Comisión Delegada en paralelo a su trabajo en Roma y que los asuntos corrientes del día a día los llevase Josep Ferré, el director gerente de esta institución. Esta situación de interinidad se asemeja a los problemas presupuestarios que está teniendo Casa Asia desde que el Gobierno catalán de Carles Puigdemont redujo drásticamente su aportación económica.