Enrique Miguel Sánchez Motos
Administrador Civil del Estado
Franco está hoy constantemente en los medios de comunicación. Cuando hicimos la Transición parecía que se había optado por no juzgar el pasado. En 1977 se aprobó una amnistía, con sólo dos votos en contra, para “todos los actos de intencionalidad política (…) realizados con anterioridad al quince de diciembre de 1966”. Todo lo que había pasado antes, durante y después de la guerra civil quedaba amnistiado. Incluso se amplió a los crímenes de ETA cometidos hasta el 15 de junio de 1977.
Esa aprobación por tan radical unanimidad pretendía cerrar definitivamente las heridas del pasado y empezar una nueva etapa: después vino la Constitución de 1978 y los 40 años que nos han traído hasta aquí.
No obstante, lamentablemente, se fueron dando pasos pequeños pero sesgados como fue, en 1996, la oferta de adquisición de la nacionalidad española a los miembros de las Brigadas Internacionales, la mayor parte de ellos comunistas revolucionarios, olvidándose de otros extranjeros, alemanes e italianos que lucharon en el llamado ‘bando nacional’.
En 2007, Rodríguez Zapatero, al aprobar la Ley de Memoria Histórica declara la ilegitimidad de los tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, durante la Guerra Civil, se hubieran constituido para imponer, por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal.
Teóricamente la Ley es de aplicación a los dos bandos, pero a continuación, de manera explícita, sólo cita al Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, el Tribunal de Orden Público, los Tribunales de Responsabilidades Políticas y los Consejos de Guerra. Sobre las terribles ‘Chekas’ y los ‘Tribunales Populares’ de la zona republicana, guarda un clamoroso silencio. Aunque no de iure, pero de facto, esta Ley pretende derogar la ley de Amnistía y ha reabierto las heridas del pasado.
Hoy se va más lejos y se pretende crear una Comisión para la Verdad y la Reconciliación lo que, en teoría, parece una excelente idea. Lamentablemente, parece que lo que se pretende es una sesgada Verdad y una falsa Reconciliación en la que unos sean los vencedores y otros los vencidos.
Esa Comisión debería hablar del desorden tolerado por la República en mayo de 1931, de los edificios religiosos quemados en Madrid, Valencia, Sevilla, etc; de las personas muertas o agredidas, de las huelgas revolucionarias de la CNT, de los sucesos de Casas Viejas, del golpe de derechas de Sanjurjo en 1932, del golpe marxista revolucionario de 1934, promovido por CNT, UGT y PSOE; del papel de Largo Caballero, el Lenin español (que tiene una estatua en Nuevos Ministerios); del golpe de Companys en 1934 declarando el Estat Catalá; de las elecciones de febrero de 1936, y del clima revolucionario que denunció Gil Robles en las Cortes el 15 de junio del 36, de los pistoleros de las Juventudes Socialistas y de la Falange, del asesinato de Calvo Sotelo y, por supuesto, del golpe de estado de Mola y Franco, de la guerra civil, del maquis comunista y del periodo franquista.
También habría que especular sobre qué podría haber pasado si Franco hubiese sido derrotado. Es muy probable que el resultado final hubiese sido una dictadura comunista, apoyada por Stalin.
¿Salvó Franco a España de caer en ello? Los países del este de Europa, Rumanía, Bulgaria, Hungría, etc. nos miran y se dicen “no sabéis de lo qué os habéis librado”. La realidad es que la restricción de libertades fue infinitamente superior en los países comunistas a la que se vivió en la España de Franco.
La asignatura de Historia del Bachillerato de la España franquista en la que viví más de un cuarto de siglo, se acababa en Alfonso XII. De la Segunda República y de la Guerra Civil, nada de nada, es cierto. Estábamos donde estábamos y ya está.
Si hoy queremos exhumar a Franco seamos antes conscientes de todos estos datos. Estudiemos con serenidad la Segunda República, la Guerra Civil y tengamos en cuenta el contexto europeo de entonces. Y miremos al futuro con grandeza y con el máximo consenso. Hay mucho que hacer por delante. ¡Viva España!
20/09/2018. © Todos los derechos reservados