<h6><strong>Eduardo González</strong></h6> <h4><strong>La posición de la UE respecto a Rusia y las tensiones entre los Estados bálticos y el Gobierno de Vladimir Putin protagonizaron ayer la visita oficial del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a Estonia, primera etapa de una gira que también incluirá a Letonia y Lituania.</strong></h4> El jefe del Ejecutivo fue recibido ayer en Tallin por <strong>la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas,</strong> con la que mantuvo un encuentro bilateral y una reunión de trabajo ampliada con sus respectivos equipos, seguida de una comparecencia conjunta ante los medios. La jornada concluyó con una cena ofrecida por Kallas en honor de Sánchez en el Arvo Pärt Centre, un edificio construido por los arquitectos españoles Fuensanta Nieto y Enrique Sobejano. La visita a Tallin concluirá hoy con sendos encuentros con <strong>la presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid</strong>, y con el presidente del Parlamento, Jüri Ratas. La presidenta Kaljulaid realizó una visita oficial a Madrid el pasado 8 de marzo, con motivo del centenario de las relaciones diplomática. Aparte, el país cuenta con un contingente de tropas españolas integradas en el Centro de Excelencia de la OTAN en materia de Ciberdefensa, del que España no es sólo miembro fundador, sino que se encuentra también al frente del Mando de Operaciones. Durante la rueda de prensa, los dos jefes de Gobierno debieron responder a varias preguntas relacionadas con <strong>Rusia</strong>, después de que en el Consejo Europeo del pasado 25 de junio los líderes de la Unión Europea no llegaran a un acuerdo sobre el formato del diálogo con Moscú para asuntos de interés común. <strong>“Lo fundamental es que la UE se mantenga unida respecto a Rusia”</strong>, advirtió Pedro Sánchez. “En todos los debates en el Consejo Europeo, el denominador común de todos los Estados miembros” ha sido la necesidad de mantener “la misma estrategia de los 27 Estados respecto a la relación, más que diálogo, con Rusia”, prosiguió. Esa relación, advirtió, debe basarse en <strong>“dos dimensiones: una respuesta contundente y resiliente a cualquier ataque de Rusia al Derecho Internacional, a los derechos humanos y a nuestras democracias y abrir espacios de diálogo para cuestiones globales que nos afectan a todos, como el clima”</strong>. “Las coordenadas y las condiciones para el diálogo están tasadas y acordadas unánimemente por el conjunto del Consejo Europeo, porque la unanimidad es esencial en lo que respecta a Rusia”, añadió el presidente del Gobierno. En todo caso, aseguró, <strong>“los países bálticos y Estonia tienen toda nuestra solidaridad y apoyo con respecto a Rusia”.</strong> Por su parte, <strong>Kaja Kallas</strong> afirmó que su país apoya la relación de la UE con Rusia “como hasta ahora” siempre y cuando se ajuste a “las condiciones acordadas y <strong>a los cinco principios generales</strong>” que figuran en la nueva estrategia hacia Moscú presentada por el alto representante de la UE, Josep Borrell, entre los que figuran la total implementación de los acuerdos de paz de Minsk para Ucrania, el diálogo selectivo con Rusia en asuntos de interés comunitario y los contactos entre pueblos para apoyar a la sociedad civil rusa. <strong>“Rusia ha dado ciertos pasos en Ucrania o Georgia y, por tanto, la UE tiene que tener una respuesta al más alto nivel y sus relaciones tienen que cumplir esas condiciones: implementación de los cinco puntos y colaboración en diversas áreas, como el clima”,</strong> agregó. Paralelamente a la nueva estrategia de Borrell, Francia y Alemania presentaron una propuesta en el Consejo para retomar los contactos al más alto nivel con el Kremlin que fue acogida con división de opiniones. Entre los más reacios a la propuesta franco-alemana se encuentran, precisamente, los Estados bálticos (además de Polonia), que son especialmente sensibles en lo que respecta a Moscú a causa de la importante presencia de ruso-hablantes en sus propios países y al incremento de la presencia del Ejército ruso en sus fronteras orientales de Kaliningrado.