¿Qué pasaría si algún socio estratégico de España un día decide no proveernos insumos tecnológicos, por ejemplo, semiconductores para la fabricación de chips? ¿Regresamos a la era analógica o estamos preparados para cubrir nuestra propia demanda tecnológica?
Aunque la respuesta a esta pregunta no es sencilla, por el momento podemos decir que existen alternativas para garantizar la soberanía digital de España, sin embargo, algunos dudan seriamente de que este objetivo se pueda alcanzar antes del 2030, tal como está estipulado por la agenda conjunta de la Unión Europea.
Y es que España, aunque no es una potencia tecnológica, cuenta con capacidades para desarrollar su infraestructura digital, con centros de datos y tecnologías clave, sin depender de proveedores externos que puedan condicionar su autonomía. Solo se necesitan las inversiones adecuadas, así como una regulación y políticas soberanas destinadas a reducir su dependencia de potencias como EE.UU. y China.
En este artículo analizaremos la situación de la autonomía tecnológica de España, en relación tanto con los socios de la UE como fuera de Europa. ¿Funcionarán las estrategias y será posible alcanzar la meta para el 2030? Siga leyendo y descubra las principales fortalezas y debilidades de España frente a otros países en producción de semiconductores, plataformas online y tecnología soberana.
¿Se encuentra Europa en desventaja tecnológica?
Si analizamos la posición de Europa en el mundo actual frente a potencias como los Estados Unidos y países de Asia en materia de tecnología, podemos concluir que el viejo continente se encuentra algo rezagado en el contexto internacional.
Por un lado, las grandes empresas tecnológicas de referencia mundial están en Estados Unidos, por ejemplo:
- Amazon;
- Meta;
- Apple;
- Nvidia;
- Microsoft (Open IA);
- Tesla;
Son en su mayoría americanas, mientras que países de Asia se han posicionado como líderes en la producción de equipos electrónicos, chips, dispositivos semiconductores y vehículos electrónicos; estamos hablando de países como China, Taiwán, Corea del Sur y Japón.
Debilidades y dependencias
Por su parte, España, que lejos de competir en este ámbito tiene una dependencia fuerte en la importación de tecnologías, dispositivos y uso de servicios online y plataformas extranjeras.
Chips y dispositivos semiconductores
Un sector realmente crítico cuando hablamos de independencia tecnológica es la producción de semiconductores, necesarios para la elaboración de chips para dispositivos avanzados como teléfonos, telecomunicaciones, computadoras, vehículos eléctricos, entre otros importantísimos para el desarrollo tecnológico de un país.
Y es que se estima que España importa cerca del 90 % de los semiconductores que requiere, siendo el origen principal de estas importaciones China, desde donde se importó cerca del 70 % del total con valor de 2.400 millones de euros en 2022, seguido por Portugal, Alemania, Holanda y Estados Unidos.
No obstante, otro factor clave en la producción de estos semiconductores se encuentra en la materia prima, es decir, las llamadas tierras raras, elementos de la tabla periódica que están en su mayoría controlados por China.
Centros de datos de propiedad y control extrajero
Otro aspecto sensible de la soberanía en tecnología radica en los centros de datos donde se almacenan todos los servicios de información digital, computación en la nube, datos de empresas e instituciones públicas. Aunque en su mayoría se encuentran ubicados físicamente en España, son propiedad y están bajo el control de empresas americanas consideradas “hyperscalers”, como es el caso de Amazon Web Service (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud.
Por otro lado, existen las llamados operadores de conexión, donde las empresas y particulares pueden ubicar sus propios equipos y ser administrados de una manera más autónoma. Entre los operadores de este estilo podemos mencionar a Digital Realty / Interxion y Equinix, cuyos centros de datos están ubicados en Madrid y Barcelona.
Ahora bien, aunque se ha posicionado España como uno de los centros con mayor capacidad de almacenamiento, todavía está en posesión extranjera y se necesita duplicar la capacidad para alcanzar una plena soberanía en este aspecto.
Dependencia de servicios y plataformas online
Ahora, cuando hablamos de servicios online, telecomunicaciones, software, sistemas operativos y plataformas tecnológicas, también Europa parece estar dependiendo del extranjero.
En el caso de redes sociales, mayoritariamente los españoles utilizan plataformas como Facebook, Instagram, X y TikTok, controladas en Estados Unidos. Igualmente, en el entretenimiento, plataformas como Spotify en reproducción musical tienen casi un 80 % del mercado español, mientras que en el streaming de video las norteamericanas:
- Netflix;
- Amazon Prime;
- Apple TV;
- Disney+;
- HBO Max.
Acaparan el 90 % del mercado español, dejando solo un 9 % para plataformas nacionales como Movistar+ y Filmi.
En cuanto a las tendencias de medios de pago digitales más utilizados por los españoles, una encuesta revela que el 80 % utiliza la plataforma PayPal, aunque comparte una importante cuota de mercado con la española Bizum. También existen alternativas en el conjunto de Europa, por ejemplo, se puede acceder a muchas plataformas de juegos y casinos online con NeoSurf, la cartera digital francesa que ofrece ciertas ventajas como funciones de pago con privacidad y facilidad sin necesidad de poseer una cuenta bancaria.
Iniciativas europeas para revertir la dependencia tecnológica
Tomando en cuenta dicho contexto de dependencia tecnológica, las iniciativas de la Unión Europea y algunos de sus Estados miembros. Por ejemplo, en el caso puntual de los semiconductores, existen acciones conjuntas como la Ley de Chips para Europa, una iniciativa creada para reforzar las capacidades de producción de semiconductores en la UE. El objetivo establecido por la Unión para la década digital es duplicar su cuota de mercado mundial en semiconductores hasta alcanzar el 20 %.

Para ello se establecen medidas como el apoyo y financiamiento a empresas pioneras en el sector ubicadas en Europa, con una inversión pública y privada que llega a 31.000 millones de euros. Veamos algunas de las empresas que ya participan del programa según datos de la Comisión Europea.
| Empresa | Estado Miembro | Inversión pública y privada EUR | Tecnología |
| ST Microelectronics | IT | 730 K | SiC wafer |
| ST Micro & GlobalFoundries | FR | 7.500 M | 300-mm FD-SOI |
| ST Microelectronics | IT | 5.000 M | SiC devices |
| ESMC (J.V. TSMC+Bosch/IFX/NXP) | DE | +10.000 M | CMOS, FinFET |
| Silicon Box | IT | 3.200 M | Advanced packaging |
| Infineon | DE | 4.460 M | Discrete, analog/mixed signals |
| ams Osram | AT | 567 K | CMOS |
| Ephos | IT | – | Photonic chips |
| onsemi | CZ | 1.640 M | SiC devices |
Ahora bien, España, por su parte, ha puesto en marcha una estrategia digital con el Proyecto Estratégico de Microelectrónica y Semiconductores (PERTE Chip), como una iniciativa para fortalecer sus capacidades en el diseño y producción de nanotecnología avanzada. En ese contexto, por ejemplo, se está gestando la construcción del Centro de Desarrollo e Innovación en Microelectrónica en Málaga, con la colaboración de la empresa belga Imec, experta en la elaboración de chips de alta gama.
Análisis crítico: La triple dependencia y la necesidad de un plan nacional
Si analizamos de manera crítica la situación de España, podríamos decir que está atrapada en una dependencia estructural.
Por un lado, la dependencia tecnológica de EE.UU. y China, ya sea por la adquisición de chips, plataformas, centros de datos y equipos de tecnología avanzada. Por otro lado, las decisiones tomadas en Bruselas, que si bien han emprendido una estrategia conjunta en el campo de la producción soberana de chips. Vemos en los datos presentados que España no juega un papel fundamental entre los centros de producción de semiconductores y la inversión es de apenas 500 millones de euros, mientras que empresas alemanas reciben subsidios hasta 14.000 millones de fondos europeos.
¿Garantizarán las estrategias actuales como la agenda España Digital para 2030? La respuesta es que sí garantizarán una mayor resiliencia, pero no la autonomía plena. El objetivo realista y ya de por sí ambicioso no es la autosuficiencia, inalcanzable para un país de tamaño medio en un mundo interconectado, sino la construcción de una posición de fortaleza para hacer frente a cualquier amenaza que ponga en juego su seguridad y soberanía.
Conclusión
España tiene la oportunidad histórica de ser el gran estabilizador digital del sur de Europa: la potencia renovable que alimenta la nube del continente y el hub de datos que procesa la información del mañana. Sin embargo, para evitar quedar atrapada en el rol de mero “solar digital” o “minería de datos” para potencias tecnológicas, debe complementar su alineación con Bruselas con iniciativas nacionales audaces que construyan capacidades de propiedad, control y decisión propias.
El camino hacia la Digitalización 2030 no se medirá por la ausencia de dependencias, sino por la capacidad de negociar desde la fortaleza, de resistir presiones externas y de garantizar la continuidad de lo esencial. Para alcanzar la competitividad de España, necesita no solo ejecutar fondos europeos, sino también jugar sus propias cartas: su sol, su talento y su posición geoestratégica. El reloj avanza, y cada decisión de hoy define si en 2030 seremos un actor con voz propia en el concierto digital o simplemente el escenario donde otros dirigen la obra.

