Texto y foto: Juan David Latorre.
The Diplomat in Spain se ha puesto en contacto con el nuevo embajador de Haití, Wooldy Edson Louidor, con el que ha sostenido una interesante entrevista en la que se ha detallado el estado actual político y social del país caribeño.
.- Estimado embajador, el Comité Internacional de Rescate (IRC, por sus siglas inglés) subrayó en un informe presentado el pasado martes que en Haití la inestabilidad política y la violencia no dan señales de ceder e incluso podrían empeorar en 2026. Estimado Embajador, ¿cómo nos puede describir la situación social y política en su país?
Haití atraviesa un período difícil que se prolonga en el tiempo y que combina varios desafíos a la vez. La situación actual está marcada por problemas de seguridad, una fragilidad institucional heredada de años de crisis, así como importantes dificultades sociales y económicas.
Desde un punto de vista académico y analítico, es esencial observar los efectos concretos de esta situación sobre la población, en particular a través de los desplazamientos forzados internos y las dinámicas migratorias por fuera del país. La violencia generalizada y la falta de acceso a servicios básicos han obligado a más de 1,4 millones de personas a abandonar sus hogares y desplazarse dentro del país, lo que representa una de las cifras de desplazamiento interno más altas jamás registradas y refleja el profundo impacto de la inestabilidad en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Al mismo tiempo, es importante subrayar que las instituciones continúan funcionando, que la sociedad civil sigue movilizada y que numerosas comunidades se organizan en torno a prioridades claras: el restablecimiento de la seguridad, el fortalecimiento del Estado y la reconstrucción de un marco democrático estable.
Actualmente se están llevando a cabo esfuerzos por parte de las autoridades de transición y del gobierno, con el apoyo de socios internacionales, en particular la Unión Europea y España, que acompañan a Haití en esta fase crucial.
El pueblo haitiano siempre ha demostrado una gran capacidad de adaptación y resistencia. El desafío hoy es transformar esta resiliencia en una estabilidad duradera, en beneficio de toda la nación.
.- El mandato del Consejo Presidencial de Transición que actualmente gobierna a Haití estará vigente hasta el próximo mes de febrero de 2026, y este Consejo aprobó la ratificación de una ley electoral para celebrar elecciones generales. ¿Cuál es el futuro que planifica este Consejo?
El Consejo Presidencial de Transición desempeña un papel central en la fase actual. Se trata de una estructura temporal, establecida en un marco político específico y con un mandato claramente definido.
Su objetivo principal es crear las condiciones necesarias para el retorno al orden constitucional mediante la organización de elecciones creíbles, inclusivas y transparentes. Se han establecido bases jurídicas e institucionales para facilitar la organización del proceso electoral.
En este marco, existe un decreto electoral que define de manera precisa el alcance del proceso, que comprende elecciones presidenciales, legislativas y territoriales, destinadas a elegir tanto a las autoridades nacionales como a las de las comunas y departamentos. El Consejo Electoral Provisional ya cuenta con su órgano ejecutivo que está trabajando, lo que permite avanzar de manera concreta en la preparación de los comicios.
El proceso electoral prevé la celebración de una primera vuelta de las elecciones el 30 de agosto de 2026, seguida de una segunda vuelta en diciembre del mismo año, en un clima de confianza y responsabilidad, con el objetivo de que, el 7 de febrero del 2027, Haití pueda contar con un presidente o una presidenta, así como con autoridades plenamente legitimadas.
Más allá del calendario, el principal logro de esta etapa ha sido la contribución a la creación de condiciones mínimas para la organización de las elecciones, tanto en el plano electoral como en materia de seguridad, gobernabilidad y confianza institucional. Este fue precisamente el mandato confiado al Consejo Presidencial de Transición.
Las autoridades trabajan de manera conjunta con las fuerzas políticas y sociales, así como con los socios internacionales, con el fin de alcanzar consensos amplios, garantizar una transición ordenada e inclusiva y evitar cualquier vacío institucional, asegurando al mismo tiempo la continuidad del Estado.
.- ¿Al pueblo haitiano se le ve con ganas de unas elecciones, de ir a votar? Es decir, no temen una abstención después de todo este reciente pasado y dominado también por el tema de bandas y demás. ¿Creen ustedes que el pueblo haitiano va a responder a esas elecciones?
Aún es demasiado pronto para evaluar con precisión el nivel de participación ciudadana, pero lo esencial hoy es trabajar para restaurar la confianza y movilizar a la población. El proceso electoral no se reduce únicamente al acto de votar; se inscribe en una dinámica más amplia, de naturaleza política, institucional y social.
La credibilidad de las instituciones electorales, en particular del Consejo Electoral Provisional, es un factor determinante. Sin confianza en las reglas del juego y en quienes las organizan, la participación difícilmente puede materializarse. El respeto del calendario electoral es igualmente fundamental: cuando se anuncian compromisos, estos deben cumplirse para fortalecer la confianza de los ciudadanos.
La cuestión de la seguridad es igualmente central. Los candidatos deben poder desarrollar sus campañas en todo el territorio, y los ciudadanos deben poder ejercer su derecho al voto sin temor.
Por otra parte, las crisis sucesivas han tenido un impacto profundo en la población. Muchos haitianos se han visto obligados a desplazarse y a abandonar sus hogares, lo que ha generado un sentimiento de incertidumbre y, en algunos casos, de desaliento. El Estado debe tomar en cuenta estas realidades. Sin embargo, si el proceso se gestiona adecuadamente, las elecciones también pueden convertirse en un momento de esperanza, una oportunidad para que los ciudadanos se proyecten nuevamente hacia el futuro y reconstruyan el vínculo con su país.
Este proceso es, ante todo, una responsabilidad de los propios haitianos: del Estado, de la sociedad civil y de la clase política. No obstante, no puede llevarse adelante de manera aislada. El acompañamiento de la comunidad internacional, y en particular de los países amigos de Haití, resulta esencial. En este sentido, España ha desempeñado un papel importante, no solo a través de su apoyo financiero y técnico, sino también mediante una presencia constante y comprometida.
La presencia de socios internacionales sobre el terreno constituye una señal positiva. Refleja la confianza en el futuro del país y demuestra que Haití sigue avanzando. Esta esperanza debe ser el resultado de un trabajo colectivo y coordinado entre los actores nacionales y la comunidad internacional.
.- No hace mucho se hizo promoción turística de la parte norte de Haití, afirmando que esa parte de la isla no padecía el estado social que provocan las pandillas en el centro y en el sur. ¿Sigue siendo así? ¿Verdaderamente es seguro viajar a esa parte de la isla?
El norte de Haití continúa beneficiándose de una situación relativamente más estable en comparación con otras zonas del país. Cuenta con infraestructuras, conectividad y un entorno que han permitido desarrollar iniciativas de promoción turística, basadas en esa estabilidad relativa.
No obstante, es importante abordar esta cuestión con mucho sentido de responsabilidad. La seguridad es un factor dinámico y, en el contexto político y electoral que se avecina, requiere una atención constante y reforzada por parte de las autoridades. El objetivo es precisamente preservar los avances logrados y seguir garantizando un entorno sereno tanto para las comunidades locales como para los visitantes.
En este sentido, el Estado, en coordinación con los actores locales y con el acompañamiento de socios internacionales, trabaja para asegurar que las condiciones de seguridad se mantengan y se refuercen cuando sea necesario. Viajar al norte del país sigue siendo posible, siempre dentro de un marco de prudencia, información actualizada y respeto de las recomendaciones oficiales.
La prioridad es clara: proteger a la población, salvaguardar el potencial turístico de la región y garantizar que Haití pueda seguir abriéndose al mundo de manera responsable y progresiva.
.- ¿Qué noticias les llegan del estado de los emigrantes haitianos en Estados Unidos ante los abusos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)? ¿Se ha demostrado ya que los emigrantes haitianos no “se comen” a las mascotas de los estadounidenses?
En relación con ese bulo al que se ha hecho referencia, es importante señalar que forma parte de una campaña de desinformación, con narrativas que en algunos casos incorporan elementos de estigmatización y prejuicio contra la población haitiana.
Actualmente, alrededor de 521.000 ciudadanos haitianos en los Estados Unidos se encuentran a la espera de una decisión sobre la renovación o no del Estatus de Protección Temporal (TPS). Se trata de una cuestión de gran relevancia, ya que la no renovación de este mecanismo de protección podría derivar en un aumento de las deportaciones y generar una situación de mayor vulnerabilidad para las personas afectadas.
Las autoridades siguen estas cuestiones con atención y hacen un llamado a la adopción de decisiones que respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas afectadas.
.- Como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario recién llegado en España hace unos meses, ¿cómo está llevando a cabo su función hasta ahora para el fortalecimiento de las relaciones entre ambos países? ¿Qué sectores son prioritarios actualmente para Haití en España?
Desde mi llegada a España, he asumido esta función con un firme compromiso de fortalecer y profundizar las relaciones entre Haití y España, sobre la base de una cooperación equilibrada, respetuosa y constructiva. El objetivo ha sido consolidar una relación que no solo se mida por los recursos movilizados, sino también por la calidad del diálogo, la confianza mutua y el respeto recíproco.
En este sentido, hemos trabajado activamente para reforzar los mecanismos de cooperación existentes, ampliar los espacios de diálogo político y promover una mayor presencia de Haití en los ámbitos multilaterales, en particular en el espacio iberoamericano. La acción diplomática se ha orientado igualmente a acercar Haití a los actores institucionales, académicos y de cooperación en España, con una visión de largo plazo.
En cuanto a los sectores prioritarios, Haití ha identificado áreas estratégicas en las que la cooperación española aporta un valor significativo. Entre ellas destacan el agua y el saneamiento, sectores esenciales para el bienestar de la población y el desarrollo sostenible. Asimismo, la educación y la formación ocupan un lugar central, con especial énfasis en la cooperación universitaria y las oportunidades de formación para jóvenes haitianos.
Cabe subrayar también que esta cooperación se desarrolla con un enfoque territorial inclusivo, que no se limita únicamente a la capital Puerto Príncipe, sino que alcanza otros departamentos del país, contribuyendo así a un desarrollo más equilibrado. Invertir en la juventud y en la formación es, para Haití, invertir en el futuro.
En definitiva, nuestra acción en España busca fortalecer una relación de amistad y de acompañamiento mutuo, basada en la solidaridad, el respeto y la convicción de que una cooperación bien articulada contribuye no solo al desarrollo de Haití, sino también al fortalecimiento de los lazos entre nuestros pueblos.
.- Para finalizar más relajadamente esta entrevista, Sr. Embajador, ¿cómo ve el papel de la Selección Nacional de Futbol de Haití en el próximo Mundial a celebrar el próximo mes de junio y julio?
Creo que se trata de una de las pocas noticias recientes que han sido capaces de elevar el ánimo del pueblo haitiano y de contribuir a que recupere la confianza y el sentido de su dignidad. En este contexto, la clasificación de la selección nacional haitiana para la próxima Copa del Mundo, tras medio siglo de espera, constituye un momento verdaderamente histórico.
Más allá del ámbito deportivo, este logro representa una inmensa fuente de orgullo, unidad y esperanza para el pueblo haitiano. La selección haitiana de fútbol simboliza esa esperanza colectiva y esa unidad que recuerdan que Haití sigue existiendo, sigue levantándose y continúa siendo parte de la comunidad internacional.
Participar en una Copa del Mundo tiene un significado profundo. Se trata de una competición global que permite a Haití afirmarse en la escena internacional. Independientemente de los resultados deportivos, el simple hecho de estar presentes, de competir con dignidad y de ofrecer un buen desempeño constituye ya un motivo de orgullo para todo el país.


