<h6><strong>Eduardo González</strong></h6> <h4><strong>Madrid va a acoger una de las dos nuevas sedes abiertas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para descargar sus oficinas en Nueva York, coincidiendo con la ofensiva del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra la ayuda humanitaria y contra la propia ONU, cuya sede central se encuentra precisamente en la ciudad norteamericana.</strong></h4> PNUD anunció este lunes, 19 de enero, que va a trasladar a una parte sustancial de su personal en Nueva York a otras ciudades. Concretamente, la medida va a afectar a 400 trabajadores, de los cuales 300 van a desplazarse a Bonn (donde ya se encuentra la sede del programa de Voluntarios de las Naciones Unidas, UNV, perteneciente al PNUD) y los cien restantes a Madrid. Al respecto, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha celebrado este martes que España vaya a ser una de las sedes del PNUD después de que la organización aceptara la oferta del Gobierno español para albergar a un centenar de trabajadores procedentes de Nueva York. Esta decisión, según el Ministerio de Asuntos Exteriores, representa un “reconocimiento a España por su apuesta por la Cooperación al Desarrollo y el multilateralismo”. Según informó PNUD en un comunicado, esta medida “forma parte de un esfuerzo continuo para adaptarse a un panorama financiero y de desarrollo en evolución, fortalecer las asociaciones y maximizar la capacidad del PNUD para apoyar a las personas más vulnerables del mundo”. “El PNUD agradece a Alemania y España por ofrecerse a acoger a la organización”, prosiguió. El PNUD opera en unos 170 países y territorios con una plantilla de aproximadamente 22.000 personas, la gran mayoría de las cuales —más de 19.000— trabajan en oficinas nacionales y centros regionales. Menos del siete por ciento tienen su base en Nueva York, que seguirá siendo, no obstante, la sede central de la organización. A principios de 2026, el PNUD también trasladó 30 puestos de Nueva York a sus oficinas regionales en África, América Latina y el Caribe, Estados Árabes, Europa Central y Asia y el Pacífico “para posicionar al personal más cerca de las comunidades a las que sirven”. En la una carta conjunta, los ministros alemanes de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul (CDU), y Desarrollo, Reem Alabali Radovan (SPD), así como el primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Hendrik Wüst (CDU), y el alcalde de Bonn, Guido Déus (CDU), han destacado que el traslado de personal a la sede de Bonn “es una señal política importante de confianza en la política exterior alemana, especialmente en estos tiempos en los que el sistema de la ONU y los principios multilaterales se encuentran bajo presión”.