El próximo 10 de abril el Teatro de la Comedia (calle Príncipe, 14) estrena la obra Los dos Hidalgos de Verona, de William Shakespeare, que estará en cartel hasta el 1 de junio.
Esta producción de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, LAZONA y Cheek by Jowl, en colaboración con la Comunidad Autónoma de Madrid, el Teatro Palacio Valdés y Magalia Castillo Palacio, es bastante probable que sea la primera obra de Shakespeare. Aunque temprana, en ella se encuentra la semilla de los que luego se convertirán en sus grandes temas. Por ejemplo, los jóvenes amantes confundidos por el amor que escapan de la ciudad y se pierden en el bosque, donde finalmente se encuentran a sí mismos; o la mujer que se disfraza de hombre para seguir a su amado, que después no la reconoce; este ejemplo conecta con la idea transgresora de Shakespeare de que para ser plenamente humanos, hemos de interpretarnos a nosotros mismos.
Esto lleva a otra de sus cuestiones fundamentales, que el amor no se trata de albergar un gran sentimiento hacia alguien, sino de prestar atención a la otra persona. Según Shakespeare, para poder amar verdaderamente a alguien, antes hemos de poder verle. Hemos de poder ver al otro como un ser único con todas sus imperfecciones. Y eso es muy difícil de conseguir.
En la obra se encuentran diferentes tipos de amor: el amor entre los dos protagonistas, el amor que cada uno de ellos siente por las mujeres de las que se enamoran, el amor entre padres e hijos… ¡Incluso el amor entre las personas y sus mascotas! Y en todos los casos, incluido el de la amistad, el amor no debería limitarse a sentir un sentimiento cálido. Recrearse en la intensidad de nuestros sentimientos es muy peligroso, lo mejor es prestar atención y cuidar de las personas a las que queremos. Pero para poder ver al otro, primero tenemos que poder vernos a nosotros mismos. Algo que no es tan fácil como estos personajes piensan. Las entradas se pueden adquirir en este enlace.