La llegada de la Fórmula 1 a Madrid ha servido también para poner en primer plano una de las grandes fortalezas industriales de Italia. El Embajador de Italia en España, Giuseppe Buccino Grimaldi, reunió este jueves, en vísperas del estreno de MADRING, a algunas de las principales figuras de la competición y del sector del automóvil italiano para abordar la dimensión económica, tecnológica e industrial que existe detrás del gran espectáculo de la Fórmula 1.
El encuentro “De Italia a Madrid: la pasión viaja en Fórmula 1” contó con la participación del presidente y CEO de Fórmula 1, Stefano Domenicali; el presidente de IFEMA Madrid, José Vicente de los Mozos; el presidente del Automobile Club d’Italia (ACI), Geronimo La Russa; el director general de Dallara y presidente de Motor Valley y MUNER, Andrea Pontremoli; y el deputy team principal de Scuderia Ferrari, Jérôme D’Ambrosio.
La conversación estuvo conducida por Carlo Vanzini, periodista de Sky Sports F1 y una de las voces más reconocibles del periodismo especializado en Fórmula 1 en Italia.
Italia y España: la Fórmula 1 como nuevo espacio de conexión
Buccino Grimaldi situó desde el inicio la llegada de la Fórmula 1 a Madrid dentro de una relación bilateral que trasciende ampliamente el deporte.
“La Fórmula 1 vuelve a hacer de puente entre Italia y España”, señaló el embajador, reivindicando la historia compartida y la capacidad de ambos países para transformar tradición, talento e innovación en rendimiento.
La elección de Madrid como escenario para mostrar esa conexión no es menor. El intercambio comercial entre Italia y España alcanzó los 71.000 millones de euros en 2025, según destacó el embajador durante el encuentro, consolidando a España como uno de los principales socios económicos de Italia.
Para Italia, la Fórmula 1 representa además una herramienta de proyección de ese tejido empresarial. El motorsport permite mostrar internacionalmente capacidades que abarcan desde la ingeniería y el diseño hasta la fabricación avanzada, la electrónica o los materiales, y hacerlo a través de una competición con una audiencia global.
El deporte se incorpora así a la acción exterior italiana como una herramienta de diplomacia económica, capaz de generar oportunidades empresariales y reforzar los vínculos entre ambos países.
Domenicali resumió esa relación desde una perspectiva más personal: “Para un italiano hablar de motores es como hablar de música, una música que permanece en el corazón”.
La frase resume la dimensión cultural que tiene el automóvil en Italia, pero también explica por qué la Fórmula 1 constituye una plataforma particularmente eficaz para proyectar el Made in Italy.

Madrid quiere entrar en la Fórmula 1 con identidad propia
José Vicente de los Mozos puso el foco en la oportunidad que representa para Madrid el regreso de la Fórmula 1 a la capital 45 años después de la última carrera celebrada en la ciudad.
El presidente de IFEMA subrayó el carácter simbólico del momento y destacó que la elección de Madrid no se produce al margen de la relación con Italia. “No es casualidad que quien lidera esta competición sea un italiano”, afirmó en referencia a Domenicali.
Pero Madrid no quiere limitarse a reproducir otros grandes premios. De los Mozos defendió una propuesta con personalidad propia, capaz de incorporar lo mejor de la competición internacional pero con una identidad vinculada a Madrid y a España.
El objetivo es que el circuito sea “divertido, exigente y técnico” y, al mismo tiempo, que el Gran Premio genere una experiencia reconocible y un retorno económico que se extienda por la ciudad. “Queremos crear un nuevo estándar para los grandes premios”.
La ambición conecta con la propia estrategia de la Fórmula 1. Por ello, Domenicali, presidente y CEO de la Fórmula 1, considera que el proyecto madrileño demuestra que Europa continúa teniendo capacidad para invertir y crecer alrededor del campeonato, en un momento en el que durante años se había extendido la percepción de que el crecimiento de la competición se desplazaría fuera del continente.
“Se decía que la Fórmula 1 ya no daba cabida al crecimiento de las infraestructuras en Europa. Madrid ha demostrado exactamente lo contrario”.
El presidente y CEO de la Fórmula 1 definió Madrid como un proyecto “muy interesante, diferente y único”, y avanzó que la nueva cita tiene recorrido para seguir creciendo. Para Domenicali, el proyecto acaba de comenzar y todavía existe margen para desarrollar nuevas ideas alrededor del Gran Premio.
También destacó una característica particular del trazado madrileño: el reducido margen de error que tendrán los pilotos en determinados puntos del circuito, una circunstancia que puede convertirse en uno de los elementos deportivos diferenciales de MADRING.
Del “ego-sistema” al “eco-sistema”
Si Domenicali habló de la oportunidad de Madrid para la Fórmula 1, Andrea Pontremoli explicó qué hay detrás de la capacidad italiana para construir una industria tan competitiva alrededor del automóvil.
El director general de Dallara y presidente de Motor Valley y MUNER resumió su planteamiento en una expresión especialmente gráfica: “Hay que pasar del ego-sistema al eco-sistema”.
La idea parte de que la competitividad no depende únicamente de la fortaleza individual de Ferrari, Dallara o cualquier otra gran compañía, sino de la red que se establece entre fabricantes, proveedores, pequeñas y medianas empresas, universidades, centros de investigación y profesionales especializados.
Ese es uno de los rasgos diferenciales de Motor Valley: la concentración territorial de conocimiento y capacidades permite que empresas de distintos tamaños trabajen sobre una misma cadena de valor.
La Fórmula 1 es uno de los máximos exponentes de ese modelo porque obliga a coordinar disciplinas y conocimientos muy diferentes. El resultado visible es un monoplaza, pero detrás existe una red de ingeniería, diseño, fabricación, electrónica, materiales, neumáticos, software y análisis de datos.
La cuestión que plantea Pontremoli resulta especialmente pertinente para Madrid: la llegada de la Fórmula 1 puede ser también una oportunidad para construir conexiones entre el Gran Premio y el tejido industrial, tecnológico y académico español.
El diseño como parte de la competición
Esa concepción del ecosistema quedó reflejada también en las intervenciones de Nicola Girotti, responsable de Product Design de Pininfarina, quien puso sobre la mesa la relación entre diseño, funcionalidad e innovación. En la Fórmula 1, el diseño no puede entenderse únicamente como una cuestión estética: cada solución debe responder a exigencias de rendimiento, eficiencia, aerodinámica y funcionalidad.
La propia presencia de Pininfarina en Madrid tuvo además una expresión especialmente simbólica. El trofeo que levantará el primer ganador del Gran Premio de España en MADRING, denominado “Monumental”, ha sido diseñado por la firma italiana y estuvo expuesto durante el encuentro en la Embajada de Italia.
La pieza toma como referencia la curva del circuito madrileño, que es en uno de los elementos más reconocibles de MADRING, en el diseño de un trofeo destinado a convertirse en parte de la historia del nuevo Gran Premio.
Para Pininfarina, el desafío iba más allá de crear una pieza deportiva. La firma ha defendido que “diseñar un trofeo significa diseñar un símbolo, no solo del deporte, sino también de las personas y del país que lo acoge”. Se introduce así otra conexión entre Italia y Madrid: una compañía italiana de referencia en el diseño automovilístico ha contribuido a definir uno de los primeros símbolos del nuevo Gran Premio.

Tecnología, datos y rendimiento: lo que no ve el espectador
La dimensión tecnológica de la Fórmula 1 apareció en las intervenciones de los especialistas de la industria, que permitieron observar la competición desde una perspectiva muy diferente a la de la pista.
Desde Marelli, Riccardo De Filippi, responsable de su División Motorsport, abordó el creciente peso de la electrónica y de los sistemas capaces de recopilar y procesar información en tiempo real. La gestión de los datos se ha convertido en una parte esencial de la competición: cada decisión puede depender de información que llega al equipo desde el coche y del análisis inmediato de miles de variables.
En el caso de Pirelli, Dario Marrafuschi, responsable de Motorsport, permitió poner el foco en uno de los elementos que más condicionan una carrera y que, sin embargo, el espectador percibe de forma aparentemente sencilla: los neumáticos. Temperatura, desgaste, prestaciones y estrategia están estrechamente relacionados y convierten cada elección en una decisión técnica que puede alterar el resultado de un Gran Premio.
También las infraestructuras forman parte de esta complejidad. Las intervenciones de Roberto Grilli, director general de DZ Engineering, y Alexandros Miotto Haristos, director de Operaciones de Racing Force Group, permitieron abordar la parte menos visible del espectáculo: los sistemas, instalaciones y dispositivos de seguridad necesarios para que una carrera pueda desarrollarse bajo los estándares actuales de la Fórmula 1.
La competición funciona así como un entorno de innovación sometido a una presión extraordinaria. La necesidad de mejorar constantemente el rendimiento obliga a desarrollar soluciones en ingeniería, electrónica, materiales y gestión de datos que después pueden encontrar aplicaciones en otros ámbitos industriales.

Un ecosistema que mira ahora hacia Madrid
La presencia de Jérôme D’Ambrosio, director adjunto del equipo de Scuderia Ferrari incorporó la perspectiva de Ferrari al debate sobre el futuro de la Fórmula 1 en Madrid. Su intervención puso el acento en la relación entre tradición, tecnología y talento, tres elementos que siguen definiendo la posición italiana en la competición.
Junto a Ferrari, la presencia de Dallara, Pininfarina, Pirelli y Marelli permitió mostrar en Madrid la amplitud de un tejido que no depende de una única compañía ni de una única tecnología.
También la participación de Luis García Abad, director del Gran Premio de España de F1, introdujo la perspectiva del proyecto madrileño y de los retos que supone incorporar a la capital a un campeonato de dimensión global.
La iniciativa de la Embajada de Italia deja así una lectura que va más allá del estreno de un nuevo Gran Premio. Madrid entra en la Fórmula 1 mientras Italia reivindica el valor de todo el ecosistema que existe detrás de ella.
La oportunidad para ambos países está precisamente ahí: en que la competición sirva no solo para medir el rendimiento de los monoplazas durante un fin de semana, sino para generar nuevas conexiones entre empresas, tecnología, talento e instituciones.
Porque si algo diferencia al modelo italiano es precisamente esa capacidad de convertir la excelencia de unas pocas grandes marcas en un ecosistema industrial completo. Y Madrid tiene ahora la oportunidad de decidir qué parte de ese modelo quiere incorporar a su propio proyecto.



