Aquí Europa/The Diplomat
La Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, defendió este miércoles avanzar en el uso de los mecanismos previstos en los tratados europeos para mejorar la capacidad de actuación del bloque, después de que once Estados miembros, entre ellos España, reclamaran revisar el sistema de toma de decisiones en política exterior y explorar un mayor uso de la mayoría cualificada.
Los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea debatieron este miércoles, en una reunión informal celebrada en Irlanda, la capacidad de actuación de la política exterior comunitaria y las posibles vías para mejorar su funcionamiento, en un contexto marcado por la propuesta de once Estados miembros de avanzar hacia un mayor uso de la mayoría cualificada en determinadas decisiones exteriores.
Austria, Dinamarca, Bélgica, Finlandia, Francia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Rumanía, España y Suecia enviaron una carta a Kallas en la que plantean revisar algunos mecanismos de toma de decisiones para evitar bloqueos y reforzar la capacidad del bloque para actuar en el escenario internacional.
Los once gobiernos consideran que, aunque el consenso sigue siendo un elemento central de la legitimidad europea, debe evitar que la falta de acuerdo entre todos los países limite la capacidad de respuesta de la Unión.
En declaraciones a la prensa antes del encuentro en Irlanda, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, advirtió de que España desea participar en la “reflexión sobre el servicio exterior europeo” porque “necesitamos una voz de Europa fuerte también en los asuntos exteriores”. Por eso, advirtió, “este es momento correcto para pensar sobre la toma de decisiones y para pensar, como cree España junto con otros, si podemos avanzar con una mayoría cualificada”.
Tras el encuentro, Kallas explicó que los ministros analizaron «si nuestra maquinaria de política exterior es adecuada para el mundo actual». Según la Alta Representante, los ministros mantuvieron «un fructífero debate sobre los puntos fuertes y débiles de la política exterior de la UE, sus deficiencias y los aspectos en los que nuestras estructuras y métodos de trabajo nos impiden ejercer la influencia que Europa debería tener».
Kallas destacó que «Europa tiene influencia. El comercio, la ayuda al desarrollo, los visados, la ampliación, la energía y las sanciones nos otorgan poder de negociación, que no siempre podemos aprovechar». «Disponemos de numerosos instrumentos de poder. Necesitamos empezar a utilizarlos de forma más coherente», añadió.
En este sentido, señaló que durante la reunión hubo «un amplio respaldo a la actual estructura institucional», aunque los Estados miembros coincidieron en la necesidad de mejorar su aplicación. «Quedó claro que los Estados miembros desean seguir dirigiendo la política exterior europea», indicó.
Kallas defendió un mayor uso de las herramientas ya previstas en los tratados europeos. «Deberíamos considerar con mayor seriedad la abstención constructiva y otras herramientas que ofrecen los tratados», afirmó. La abstención constructiva permite que un Estado miembro no apoye una decisión determinada sin impedir que el resto pueda avanzar.
La carta de los once países también plantea reforzar la cooperación sincera y la solidaridad mutua, ampliar el uso de abstenciones constructivas en lugar de vetos, evitar que cuestiones ajenas condicionen las decisiones de política exterior y exigir «razones vitales fundamentadas» cuando un Estado pretenda bloquear una iniciativa.
Preguntada por la posible reforma del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), Kallas situó el debate en la necesidad de mejorar la eficacia del conjunto de la política exterior europea. «La cuestión más amplia es la eficacia de la política exterior de la UE, y la primera pregunta que debemos responder y abordar es nuestra forma de trabajar», explicó. «Porque no se trata únicamente de las instituciones, sino de que no estamos llegando a acuerdos con los Estados miembros, es decir, de nuestros métodos de trabajo».
La Alta Representante insistió en que «los tratados nos ofrecen posibilidades, y deberíamos empezar a utilizarlas». «La abstención constructiva, es decir, no vetar, sino permitir que otros actúen si no estamos de acuerdo. Hay otras opciones, otras herramientas. Ese es el principal recurso», señaló.
Sobre el funcionamiento del SEAE, Kallas señaló que uno de los problemas es la duplicación de funciones entre instituciones europeas. «Desde el principio, los tratados prevén las obligaciones de todos, pero posteriormente se ha producido mucha duplicación, y esta duplicación persiste», explicó.
Kallas defendió una mejor coordinación entre el SEAE y la Comisión Europea, especialmente en ámbitos con dimensión exterior como el comercio, la cooperación al desarrollo, la ampliación, la migración o los visados. «Si queremos actuar como un actor geopolítico, realmente deberíamos coordinar estas cosas», afirmó.
Bilaterales de Albares
En los márgenes del Gymnich, Albares mantuvo encuentros bilaterales con su homólogo de Malta, Chris Fearne, a quien felicitó por su reciente nombramiento y con quien se comprometió a trabajar “en la frontera sur de la UE y en el Mediterráneo para afrontar los desafíos europeos y globales”; con el ministro de Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha, ante quien defendió “la protección de civiles e infraestructuras críticas y la construcción de una paz justa y duradera para el pueblo ucraniano”; y con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, ante quien se comprometió a consolidar el “histórico Tratado de Amistad y Cooperación, aprobado ya por el Congreso”.
