El consumo audiovisual está cambiando a toda velocidad. Netflix, que durante años fue casi sinónimo de ver series y películas en streaming, sigue siendo un gigante, pero YouTube ha ganado mucho terreno y ya se ha convertido en una de las grandes referencias del entretenimiento diario. Lo interesante es que este cambio es una forma distinta de ver contenidos. Ahora saltamos con naturalidad entre vídeos cortos, directos, podcasts, series, películas, televisión conectada y creadores independientes.
Nuevo reparto del tiempo frente a la pantalla
Durante más de una década, Netflix fue la plataforma que marcó el paso. Su evolución, desde aquel videoclub por correo hasta el vídeo bajo demanda que empezó a ofrecer en 2007, cambió por completo la industria. Muchas compañías acabaron siguiendo su camino y el modelo de suscripción se convirtió en algo habitual en millones de hogares. Pero en 2025, YouTube alcanzó una media de 99 minutos diarios de uso por cuenta en 20 mercados analizados, mientras que Netflix se quedó en 93 minutos. Es decir, YouTube ya le ha tomado la delantera a Netflix en tiempo de uso diario.
Aun así, esto no significa que una plataforma haya reemplazado a la otra. Más bien muestra que los hábitos han cambiado. YouTube tiene vídeos breves, directos, entrevistas, música, podcasts, tutoriales, análisis, contenido educativo y piezas de entretenimiento para casi cualquier momento del día. Uno puede entrar para ver un tráiler, aprender una receta, seguir una charla sobre cine o desconectar un rato después de jugar al casino online, revisar redes sociales o ponerse al día con las noticias.
La televisión del salón ya no es sólo territorio de las series
Uno de los cambios más importantes tiene que ver con el dispositivo desde el que vemos los contenidos. YouTube, que durante mucho tiempo se asoció sobre todo al móvil o al ordenador, cada vez se ve más en la televisión del salón.
La parte del tiempo de visionado de YouTube en televisores pasó del 28% al 35% entre enero de 2024 y diciembre de 2025. Al mismo tiempo, el consumo desde el móvil bajó del 35% al 31%. Este detalle es clave, porque acerca YouTube al espacio donde Netflix siempre ha sido muy fuerte, el sofá, la pantalla grande y esos ratos largos de entretenimiento en casa.
Ya no hablamos solo de vídeos rápidos vistos en una pausa. YouTube también se ha instalado en las rutinas familiares, en las noches tranquilas y en los momentos compartidos. En esa mezcla caben desde documentales creados por usuarios hasta análisis de películas, tutoriales tecnológicos, entrevistas extensas o explicaciones sobre distintas modalidades de blackjack online.
Qué supone todo esto para la industria audiovisual
El avance de YouTube no hace que Netflix pierda importancia. Lo que ocurre es que el terreno de juego se ha hecho mucho más amplio. Las plataformas ahora compiten por el tiempo y la atención de los usuarios.
Además, para productoras, estudios y anunciantes, este cambio obliga a pensar de otra manera. Un contenido puede empezar en YouTube, crecer gracias a una comunidad fiel y después expandirse hacia otros formatos. Del mismo modo, una gran serie de Netflix puede alargar su impacto con entrevistas, tráilers, vídeos explicativos y material complementario distribuido en YouTube.
El resultado es un panorama más vivo, más flexible y más mezclado que nunca. Netflix sigue siendo una referencia en ficción global y producción seriada, mientras YouTube se consolida como un punto de encuentro audiovisual. La cuestión ya no es solo quién acumula más minutos, sino cómo consigue cada plataforma formar parte del día a día de los espectadores.


