Energía eólica española; la excelencia doméstica convertida en viento a favor en la aventura exterior.

La energía eólica es uno de los pilares sobre los que debe asentarse la construcción de sistemas eléctricos más limpios y competitivos. España, que lleva más de tres décadas invirtiendo en tecnología, infraestructuras y capital humano, ha desarrollado, en este ámbito, uno de los ecosistemas más completos y eficientes del mundo.

Esta experiencia pionera a nivel nacional, reflejada, de acuerdo con los datos de 2024 de la AEE, en cerca de 1.400 parques eólicos y más de 31 GW de capacidad ya instalada en España, ha permitido a nuestras compañías explorar oportunidades en otros mercados y, en un momento en el que la transición energética se acelera en todos los continentes, convertirse en actores internacionales con un papel principal.

Una de las claves de este éxito global reside en la amplitud de la cadena de valor española; nuestro país cuenta con fabricantes, ingenierías especializadas, consultoras, empresas de logística y obra civil, proveedores de soluciones digitales y operadores con amplia experiencia en planificación, construcción y mantenimiento de instalaciones.

Esta integración vertical, poco frecuente incluso en los mayores mercados renovables, ha hecho posible que España no solo venda componentes -en 2024 fue el cuarto mayor exportador de aerogeneradores-, sino, también, conocimiento, innovación tecnológica -cuarta posición en solicitud de patentes del sector- y metodología, elementos fundamentales para la construcción de una marca país sólida y con capacidad de arrastre, en la que participan tanto grandes como pequeñas empresas.

Más allá de la excelencia técnica: flexibilidad y capacidad de adaptación

A esta integración se suma una serie de intangibles no menos importantes. Por un lado, la flexibilidad y capacidad de adaptación a marcos regulatorios muy distintos. Así, nuestras firmas son capaces de navegar con soltura en los sistemas más liberalizados, de tipo anglosajón, los modelos centralizados, como el de Japón, o esquemas híbridos, como es el caso de Canadá. En cada situación, la empresa española sabe integrarse en el entorno local, establecer alianzas estratégicas y aportar soluciones que combinan eficiencia industrial con sensibilidad regulatoria.

Esta flexibilidad tiene su reflejo, también, en la capacidad para participar en proyectos a gran escala, pero, también, en proyectos más pequeños, ofreciendo soluciones end to end en mercados en desarrollo, en los que prima acelerar despliegues y garantizar precios estables.

Entre los primeros, vale la pena destacar proyectos emblemáticos como el desarrollo por parte de Acciona Energía del parque eólico de MacIntyre, el mayor de Australia, con una capacidad cercana a 1 GW y el de San Juan de Marcona, el más grande en Perú,

o la participación de Iberdrola Australia en el parque energético renovable de Port Augusta, el primero híbrido-solar del mundo.

La eólica marina también va cobrando protagonismo, con un segmento de tipo fijo, en proceso de consolidación, y otro flotante en pleno desarrollo. A pesar de no contar con parques comerciales en operación, las firmas españolas han logrado posicionarse aquí gracias al desarrollo de componentes y tecnología específica y a la experiencia acumulada en otras actividades relacionadas, como la naval. Así, ya están presentes en algunos de los mercados más dinámicos, como Japón y Canadá.

En definitiva, la industria eólica española es un ejemplo de cómo un país puede convertir una política energética nacional en un vector de competitividad internacional. En la economía del viento, en la que la fiabilidad es un valor casi tan tangible como una turbina, España exporta confianza, conocimiento y un modelo industrial que aporta certidumbre en un sector en permanente transformación.

Retos y oportunidades. La alianza con ICEX

El sector eólico global seguirá ofreciendo oportunidades, tanto en mercados maduros, en los que la eólica marina aumenta su protagonismo, como en aquellos en desarrollo, con una previsión de alcanzar los 2 TW de capacidad instalada en 2030. No obstante, es igualmente importante ser conscientes de los retos que se presentan a la hora de competir en los crecientemente complejos mercados internacionales.

Una vía para identificar oportunidades y diseñar planes de expansión, en un entorno altamente dinámico, así como para anticipar obstáculos en el camino, es la información de mercado que generan instituciones como ICEX. Sólo en 2025, ICEX publicó más de 60 informes especializados sobre energías renovables, con 8 de ellos específicamente dedicados al segmento eólico:

Para descargar estos informes es necesario registrarse en el portal ICEX, donde es posible acceder, además de a su catálogo completo de servicios, a un elenco de cerca de 5.000 informes, que abordan oportunidades en un sinfín de sectores y de mercados internacionales.

La fuerza del sector eólico español lo hace también potencialmente atractivo para inversores extranjeros. Para abordar esta perspectiva de atracción de inversión, la Dirección Ejecutiva de Invest in Spain cuenta con información de valor en el siguiente enlace:

https://www.investinspain.org/es/sectores/energias-renovables

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