La Embajada de China en Madrid presenta el XV Plan Quinquenal que marcará el rumbo económico entre 2026 y 2030

El nuevo plan económico, centrado en la innovación tecnológica y el fortalecimiento del mercado interno, prevé un crecimiento del 4,5-5 % en el inicio de un nuevo ciclo estratégico para China.

The Diplomat

La Embajada de la República Popular China en Madrid acogió el pasado jueves un encuentro para presentar las principales líneas del XV Plan Quinquenal (2026-2030), el nuevo marco estratégico que guiará el desarrollo económico del país en los próximos años.

El acto fue presidido por el Embajador de China en España, Yao Jing, quien expuso las prioridades del nuevo plan ante representantes del ámbito institucional, académico y diplomático. Entre los asistentes figuraban la exministra de Asuntos Exteriores del Gobierno de España, Ana Palacio, así como la vicepresidenta de la Fundación Cátedra China, Marta Montoro y expertos en relaciones internacionales.

Durante el encuentro se analizaron los principales ejes del plan, presentado previamente por el primer ministro Li Qiang ante la Asamblea Popular Nacional en Pekín, y que sitúa la innovación tecnológica, el impulso del consumo interno y el desarrollo de nuevas industrias estratégicas en el centro de la política económica china.

Crecimiento estable y transformación económica

El informe del Gobierno chino fija para 2026 un objetivo de crecimiento económico de entre el 4,5 % y el 5 %, en el inicio del nuevo ciclo de planificación quinquenal. Pekín busca mantener la estabilidad macroeconómica mientras impulsa reformas estructurales destinadas a modernizar su economía y fortalecer su competitividad global.

Según el documento, la economía china creció un 5 % en 2025, alcanzando un PIB de 18 billones de euros y generando 12,67 millones de nuevos empleos urbanos, cifras que el Ejecutivo presenta como prueba de la resiliencia del país frente a un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, proteccionismo y desaceleración económica global.

Uno de los pilares del nuevo plan es el impulso a la innovación científica y tecnológica, con inversiones en sectores considerados estratégicos como la inteligencia artificial, los semiconductores, la biomedicina, la computación cuántica o la industria aeroespacial. Con ello, China busca reforzar su autonomía tecnológica y consolidar un sistema industrial moderno basado en industrias avanzadas.

En el plano macroeconómico, el Ejecutivo plantea una política fiscal más expansiva, con un déficit cercano al 4 % del PIB, así como la emisión de bonos

especiales destinados a infraestructuras, innovación y estímulo del consumo interno. La política monetaria seguirá siendo flexible para garantizar liquidez y facilitar el acceso a financiación de empresas y sectores prioritarios.

Una diplomacia más activa en el escenario internacional

El nuevo ciclo económico coincide con una estrategia diplomática más activa por parte de Pekín. Durante una conferencia de prensa celebrada el pasado 8 de marzo en el marco de la Asamblea Popular Nacional, el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, subrayó que China aspira a desempeñar un papel estabilizador en un sistema internacional marcado por crecientes tensiones geopolíticas.

El jefe de la diplomacia china defendió el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la cooperación internacional como pilares para afrontar los desafíos globales, en línea con la visión promovida por el presidente Xi Jinping de construir una “comunidad de futuro compartido para la humanidad”.

En relación con Europa, Wang Yi destacó que el continente constituye un actor clave en un mundo multipolar y un socio importante para la modernización de China, subrayando el potencial de cooperación económica entre ambas partes.

Desafíos internos y ambición global

El Gobierno chino reconoce, no obstante, varios desafíos internos, entre ellos la debilidad de la demanda interna, los riesgos en el sector inmobiliario, las tensiones en las finanzas locales y el impacto de un entorno geopolítico cada vez más competitivo.

A pesar de ello, Pekín sostiene que las ventajas estructurales de su economía como su gran mercado interno, su base industrial y su creciente capacidad tecnológica, permitirán sostener el crecimiento y avanzar hacia el objetivo de convertirse en una economía de renta alta en las próximas décadas.

Ante un escenario internacional cada vez más fragmentado, el nuevo plan quinquenal confirma la intención de China de reforzar su autonomía tecnológica, mantener un crecimiento estable y consolidar su papel como actor central en la economía y la gobernanza global.

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