Bajo los auspicios de la Embajada de Rumanía, en colaboración con el Instituto Cervantes de Bucarest, y con motivo del Día de la mujer, el pasado martes el Instituto Cultural Rumano, presentó la exposición El diálogo de los sombreros: elegancia y fascinación en 16 retratos de mujeres de Rumanía y España, de Cosmina Nicolescu.
La exposición de Madrid, que estará abierta al público hasta el próximo 24 de abril en la sede del Instituto Cultural Rumano (Plaza del Cordón, nº1, bajo dcha.) exhibe obras únicas creadas especialmente para el evento y es la primera colaboración con la diseñadora rumana. La entrada es libre.
Partiendo de una cita del famoso poeta y dramaturgo español Federico García Lorca (1898-1936): El uno se quita el sombrero, el otro pide permiso, Cosmina Nicolescu propone una exposición original que rinde homenaje a dieciséis mujeres extraordinarias de España y Rumanía, con vínculos de sangre, reales o de intereses similares, que han abierto puertas, cambiado mentalidades, leyes e historia. El verso, extraído de la lírica de Lorca, contiene cierta tensión, una espera, un ritual, ya que, al mantener el sombrero en la cabeza, puede aparecer una sombra, un desafío, una rebeldía contra las normas, una silenciosa imposición o un provocativo juego erótico. Esta ambivalencia inspiró a la autora de la exposición para crear sombreros simbólicos destinados a mujeres que invirtieron los roles sociales y de género, que desafiaron las costumbres, abolieron las restricciones, socavaron el patriarcado y crearon la tensión necesaria como medio de renovación.
Algunas son reflejos, imágenes cara a cara, como las dos reinas primas: la reina María de Rumanía y la reina Victoria Eugenia de España, que llevaron con orgullo el velo de enfermera en lugar de la tiara; otras son superposiciones de retratos, como en el caso de Calypso Botez, una de las iniciadoras del movimiento feminista y coautora de la obtención del derecho al voto, con un destino similar al de Clara Campoamor, política y militante cuyo éxito en 1931 influyó poderosamente en la sociedad española. Otras son excepcionales por pertenecer a la categoría rarísima del número uno: Sofonisba Anguissola, la primera mujer pintora oficial (1559) en la corte de un rey español, o Sarmiza Bîlcescu, la primera mujer de Rumanía y la segunda de Europa en obtener un título de doctora en Derecho.
Los visitantes podrán admirar dieciséis sombreros creados expresamente para la exposición de Madrid y que están asociados a personajes emblemáticos de la literatura y la cultura rumanas. Se trata de figuras tan poderosas que, al pronunciar sus nombres, se reactiva instantáneamente un entramado de recuerdos y fragmentos literarios, como un fondo vivo de la lectura. Junto a ellos, como un reflejo, se exhibirán figuras emblemáticas de la cultura y la historia de España, en un auténtico diálogo intergeneracional y simbólico entre ambos países europeos.
