Del 19 de febrero al 8 de marzo se podrá ver en la Sala Juan de la Cruz del Teatro de La Abadía (calle Fernández de los Ríos, 42) la obra Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán, una función, escrita por María Goiricelaya, que habla del acompañamiento y del buen morir pero desde una mirada compasiva y amable.
El Camino de Santiago sirvió a María Goiricelaya y Ane Pikaza, de la compañía La Dramática Errante, como telón de fondo para hablar de una historia de superación, cuidados y despedidas. Ni flores, ni funeral, ni cenizas, ni tantán es un road-trip escénico lleno de humor, ternura y reflexión.
Entre 2019 y 2021, cuando España debatía la Ley de Cuidados Paliativos y aprobaba la regulación de la Eutanasia en nuestro país, en el entorno de María Goiricelaya y Ane Pikaza se daban una serie de despedidas que hacían a las creadoras vascas plantearse cómo querían morir y qué era morir bien.
La obra cuenta la historia de Santi y Ana, un padre y una hija que realizan el Camino de Santiago como una metáfora del camino que es la vida. ¿Estamos preparados para acompañar a alguien en los últimos días? ¿Hay tiempo para la alegría en el adiós? ¿Quiero morir antes de perder mis capacidades? Estas y otras cuestiones se podrá plantear el público al salir de la sala.
Fundada en 2021 por María Goiricelaya y Ane Pikaza, La Dramática Errante surge con vocación de crear espectáculos comprometidos con la realidad que nos rodea, explorando sus contradicciones y desarrollando un lenguaje propio en cada propuesta. La Dramática Errante se ha consolidado como compañía gracias a sus numerosas candidaturas a los Premios Max. Solo en 2023 obtuvo el mayor número de nominaciones por Altsasu, que estuvo en La Abadía, y Yerma. Esta última finalmente obtuvo el premio a Mejor Adaptación Teatral por el texto firmado por María Goiricelaya. Así, el tándem creativo formado por ambas artistas se consolida como una de las propuestas más interesantes y potentes del panorama teatral estatal actual.
