Ane Barcos
El Parlamento Europeo aprobó este miércoles, con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, una resolución por la que se solicita un dictamen jurídico al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre el acuerdo con Mercosur, firmado oficialmente por la Unión Europea el pasado 17 de enero.
Tras la aprobación por parte de los eurodiputados, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea revisará el fundamento jurídico del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (APEM) y del Acuerdo Comercial Interino (ATI). El Parlamento no podrá votar sobre el acuerdo hasta que el tribunal haya emitido su opinión, lo que podría tardar más de un año.
El Partido Popular Europeo advirtió de que remitir el acuerdo al TJUE podría generar retrasos innecesarios en un momento en que Europa necesita claridad y dirección. Según el grupo mayoritario en la Eurocámara, “Europa no puede permitirse parálisis ni una incertidumbre prolongada en la actual situación geopolítica”.
En este contexto, los populares pidieron la aplicación provisional del acuerdo, argumentando que esto podría ofrecer mayor previsibilidad y oportunidades de negocio en Sudamérica para las empresas y ciudadanos europeos.
Por su parte, la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas lamentó que, debido a la votación de este miércoles, el Parlamento no pueda iniciar el proceso de escrutinio democrático. El grupo defendió que la creación del mayor bloque comercial del mundo constituye una base sólida para un orden multilateral basado en normas, además de ser un beneficio económico importante tanto para la UE como para los países del Mercosur.
El líder de Patriotas por Europa, Jordan Bardella, afirmó que “si la democracia no se ha convertido definitivamente en una palabra vacía dentro de las instituciones europeas, Ursula von der Leyen no tiene otra opción que escuchar la voz de los representantes del pueblo y abandonar inmediatamente la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur”.
La Izquierda calificó la votación como una “victoria”, al considerar que el tratado supone un perjuicio para la agricultura, el clima y la salud. Según este grupo, “es una gran victoria para los agricultores”.
