<h6><strong>The Diplomat</strong></h6> <h4><strong>El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha planteado por primera vez de forma explícita la posibilidad de que España participe con fuerzas armadas en Ucrania como parte del futuro esquema de garantías de seguridad que se activaría tras un eventual alto el fuego con Rusia. El anuncio se ha producido en París, al término de la reunión de la Coalición de Voluntarios, y abre ahora un complejo proceso político interno, ya que cualquier despliegue militar deberá ser autorizado por el Congreso de los Diputados.</strong></h4> En sus declaraciones, Sánchez ha subrayado que el Gobierno español “planteará abrir la puerta a una participación de capacidades militares en Ucrania” y ha defendido que España está dispuesta a contribuir a la consolidación de la paz “como lo ha hecho en otras muchas latitudes del planeta”, mediante la presencia de sus fuerzas armadas. Según el presidente, los países que integran la Coalición de Voluntarios —un grupo de 35 Estados que desde hace más de un año coordina la respuesta internacional a la invasión rusa— se encuentran “cerca” de alcanzar un acuerdo para definir el marco de seguridad que se desplegará una vez se declare un alto el fuego, aunque no ha aclarado si la aportación española forma ya parte de un consenso cerrado. El siguiente paso será político y doméstico. Sánchez ha anunciado que a partir del próximo lunes iniciará una ronda de contactos con la mayoría de los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados para explicar su planteamiento y recabar apoyos. Con las formaciones situadas a la izquierda del Gobierno tradicionalmente reticentes a cualquier despliegue militar exterior, el Ejecutivo podría verse obligado a buscar el respaldo del Partido Popular para sacar adelante una eventual autorización parlamentaria. El debate promete ser uno de los más sensibles de la legislatura, tanto por su dimensión militar como por sus implicaciones europeas y estratégicas en el contexto de la guerra de Ucrania.