Juan David Latorre
Con motivo del V aniversario del Día de la Victoria, que se celebra en Azerbaiyán cada 8 de noviembre, la Embajada del país del Cáucaso organizó el pasado miércoles un solemne concierto titulado “La Voz de la Paz” y una posterior recepción.
En su discurso inaugural, el embajador de Azerbaiyán, Ramiz Hasanov, destacó que el 8 de noviembre es una fecha significativa en la memoria del pueblo azerbaiyano: la fecha en que se restableció la justicia y se garantizó la integridad territorial. Hasanov afirmó que “la Victoria, resultado de la exitosa política exterior e interior establecida por el Líder Nacional Heydar Aliyev, fue alcanzada bajo la dirección visionaria del Presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, con la solidaridad del pueblo y el heroísmo y sacrificio de nuestro Ejército”.
El embajador subrayó que, «de conformidad con los principios del Derecho Internacional y las Resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, Azerbaiyán restauró su soberanía e integridad territorial, poniendo fin al conflicto de casi treinta años. Esta victoria histórica dio inicio a una nueva etapa de paz y cooperación regional».
Asimismo, señaló que “la rúbrica de la Declaración Conjunta y del Tratado de Paz entre Azerbaiyán y Armenia, celebrada el pasado 8 de agosto, representa un paso importante hacia la reconciliación y la normalización de la situación regional”. El embajador resaltó que Azerbaiyán es el principal impulsor de la paz y la reconciliación, y que la comunidad internacional valora altamente los llamamientos de Azerbaiyán en favor del futuro, de la cooperación regional y de la paz. Subrayó además que la Victoria del 8 de noviembre constituye un valioso legado para que las futuras generaciones vivan en paz y solidaridad. “Esta Victoria no solo simboliza la unidad nacional y la voluntad inquebrantable del pueblo azerbaiyano, afirmó, sino que también encarna el espíritu de entendimiento mutuo y cooperación en la región”.
Al evento asistieron más de 200 invitados, entre ellos altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación de España, miembros de las Cortes Generales, funcionarios de instituciones estatales, representantes del Cuerpo Diplomático y de organizaciones internacionales, embajadores, autoridades del Ayuntamiento de Madrid, así como personalidades públicas y políticas, representantes de la comunidad azerbaiyana y círculos culturales.
El concierto contó con un destacado programa musical interpretado por el reconocido maestro de saz azerbaiyano, Artista Emérito, Shahriyar Imanov, y el pianista, maestro del jazz y compositor Etibar Asadli. Su interpretación, que despertó gran entusiasmo entre el público, fue recibida con estruendosos aplausos. Los asistentes disfrutaron de la música azerbaiyana y de improvisaciones al estilo jazz-mugham. Tras el concierto, en un ambiente de amistad y cordialidad, se celebró una recepción.
Herencia de la Ruta de la Seda, la música azerbaiyana es un cruce entre lo ancestral y lo moderno. En su esencia habita el mugam, una forma de improvisación espiritual que trasciende la melodía para convertirse en contemplación, memoria y sanación interior. El mugam es la forma clásica de la música azerbaiyana, un arte de gran improvisación transmitido oralmente de maestro a discípulo. Se interpreta con instrumentos tradicionales como el tar y la kamancha y su fuerza reside en la libertad expresiva más que en la partitura. Declarado Patrimonio Inmaterial por la UNESCO en 2008, se estructura en siete modos principales, cada uno ligado a un estado emocional. Compositores como U. Hajibeyov o G. Garayev lo llevaron del ámbito tradicional a la escena sinfónica y contemporánea, convirtiéndolo en un puente vivo entre legado y creación moderna.
El jazz azerbaiyano surge del diálogo entre la libertad improvisatoria del jazz y la riqueza modal del mugam, creando un estilo profundamente expresivo y arraigado en la identidad cultural del país. Nacido en Bakú en las décadas de 1920-30, floreció tras la independencia gracias a una escena creativa propia. Su figura fundacional es Vagif Mustafazadeh, pionero en integrar el mugam en el jazz e inspiración para generaciones posteriores.
