España abolió el servicio militar obligatorio en 2001, y desde entonces nuestras Fuerzas Armadas se han basado en personal profesional y voluntario. Sin embargo, el contexto internacional ha cambiado con la guerra en Europa y la presión sobre la OTAN, lo que ha llevado a algunos países, como Alemania, que ha aprobado un proyecto de ley que busca introducir un servicio militar voluntario con la posibilidad de hacerlo obligatorio en situaciones de necesidad, a considerar la reintroducción del servicio militar. En este escenario, surge la pregunta de si tendría sentido plantear alguna forma de servicio militar adaptada a la realidad de nuestro país.
Un enfoque inicial podría ser la creación de un servicio militar corto y voluntario, similar al modelo alemán. Este servicio no estaría orientado al combate, sino a tareas de defensa civil, vigilancia, logística y servicios de emergencia, con un enfoque en la seguridad interna. Esta iniciativa no internacional podría ofrecer una profesión a jóvenes sin empleo y mejorar la percepción de las Fuerzas Armadas como una opción cívica.
Asimismo, para atraer voluntarios, es fundamental ofrecer incentivos más allá del patriotismo. La propuesta alemana ha considerado aumentar la remuneración de los reclutas, quienes recibirían más de 2.000 euros netos al mes. En el caso de España se podrían ofrecer salarios dignos, puntos de méritos para oposiciones, acceso prioritario a formación profesional y becas. Estos incentivos asegurarían que la experiencia sea útil a largo plazo para los jóvenes.
Un modelo mixto, similar al sueco o alemán
En situaciones de conflicto internacional o necesidad urgente de refuerzos, se podría activar un modelo mixto, similar al sueco o alemán. Este modelo implicaría entrevistar a los jóvenes a los 18 años y seleccionar a un número limitado de personas entre los voluntarios. No se trataría de un regreso a la mili, sino de una herramienta de reserva si el modelo voluntario no es suficiente.
El principal obstáculo para evaluar la posibilidad de un servicio militar adaptado en España sigue siendo el rechazo social asociado a la antigua mili. Cualquier propuesta debe subrayar que no se trata de un regreso a ese modelo, sino de algo útil, actualizado y voluntario. La preparación en defensa nacional no puede depender únicamente de la OTAN, y un servicio militar bien administrado podría ser beneficioso.
Sobre este asunto que Alemania ha vuelto a poner sobre la mesa, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el almirante general Teodoro Esteban López Calderón, abordó esta cuestión durante un desayuno informativo en el pasado mes de julio. López Calderón descartó la restauración del servicio militar obligatorio, pero abogó por reflexionar sobre los reservistas voluntarios, destacando su potencial utilidad para las Fuerzas Armadas.
El JEMAD también destacó la importancia de las experiencias y habilidades del mundo civil, que las Fuerzas Armadas necesitan, y subrayó la necesidad de fomentar el compromiso ciudadano con la seguridad, lo que requiere una conciencia clara de las amenazas existentes y una cultura de defensa arraigada en todos los ámbitos.